•  |
  •  |
  • END

MLB.com
Entonces, los votantes le buscaron un espacio a Jim Rice para que acompañe a Rickey Henderson en Cooperstown, pero el camino a la inmortalidad de estos dos fue muy distinto.

En las votaciones anunciadas el lunes, Henderson fue elegido en su primera oportunidad, siendo nombrado en el 94.8% de los 539 boletos sometidos. El ser elegido en una primera oportunidad significa ser uno de los grandes de la historia; Henderson es apenas el 44 jugador en integrarse a ese club.

Del otro lado de la moneda, a Rice se le hizo esperar hasta el 15 y último año de su elegibilidad en la papeleta de los cronistas para que recibiera el 75% reglamentario para ingresar a Cooperstown. Esta oportunidad pudo haber sido la última para Rice, ya que de haber pasado al Comité de Veteranos, nadie sabe qué hubiese ocurrido con su candidatura; desde que los Salón de la Fama vivientes tomaron control de las elecciones hechas por dicho Comité, han llegado muy pocos a Cooperstown.

Esta espera que tuvo que enfrentar Rice confunde a muchos, porque, en el lapso de estos 15 años, no ha cambiado nada de la carrera de Rice. Pero los miembros con derecho al voto de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos aparentemente cambiaron de idea en torno al valor de la carrera de Rice. ¿Cómo sucede esto?
De mi parte, siempre he votado por Rice de manera consistente, entonces puedo decir que no fui parte de lo ocurrido con Rice. En su apogeo, fue un bateador dominante y punto. Claro, su apogeo no duró lo suficiente como para terminar con números que automáticamente ponen a un jugador en Cooperstown. Pero al verlo en su apogeo, definitivamente se veía como un Salón de la Fama.

Cuando se habla de Rice, no se trata de un tema a ciencia cierta. Sin los números que tradicionalmente han definido a los inmortales, sin dudas ocurrirán las discusiones y los debates, con juicios totalmente subjetivos. Se necesitaron 15 años de dicho debate para que finalmente fuera elegido Rice.

El aumento del apoyo por Rice entre los votantes ha sido notable. Hace 15 años, en su primera oportunidad, recibió apenas el 29.8% de los votos. Cinco años después, estuvo en 51.5%. Y apenas en los últimos años pudo siquiera acercarse al 75% necesario.

Fue un incremento bastante consistente año tras año. En 2004 Rice recibió el 54.5%; en 2005 el 59.5%, en 2006 el 64.8%, bajando un poco al 63.5% en 2007 y saltando a 72.2% en 2008.

Con esa tendencia, las posibilidades de Rice fueron de no muchas al principio a muy buenas para 2009. Este año recibió el 76.4% de los votos, llegando a ser elegido por apenas siete votos.

Algo que seguramente ayudó a Rice fue el hecho de que entre los nuevos candidatos, solamente Henderson iba a tener un apoyo masivo entre los votantes. De hecho, los otros nueve nuevos jugadores en las papeletas ni siquiera recibieron el 5% necesario para seguir en el boleto.

¿Por qué mejoraron año tras año las posibilidades de Rice, a la vez que su carrera era la misma todo el tiempo? Algunos de nosotros pensamos desde el principio que Rice cabía en Cooperstown, entonces hubo cierto apoyo por ese lado. Algunos votantes pudieron haberse dejado influir por cierta nostalgia por los jugadores que brillaron antes de la denominada era de los esteroides (Mark McGwire, cuya candidatura ha sido manchada por ese tema, recibió apenas el 21.9% de los votos, menos del 23.6% que tuvo en 2008).

Y algunos votantes pudieron haber vuelto a revisar la carrera de Rice, decidiendo que al fin y al cabo era un Salón de la Fama, y que no merecía pasar por la odisea del Comité de Veteranos.

De cualquier manera, se hizo lo correcto en estas votaciones, tanto con la elección de Rickey Henderson en su primera oportunidad como con Rice en su última.