Edgard Tijerino
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Era tan impresionante, majestuoso y mortífero con su pitcheo, como físicamente frágil, propenso a desintegrarse. ¡Ah, si Lionel Messi tuviera el poderío físico de Cristiano Ronaldo, podríamos decir, nos vemos Pelé! Es lo mismo que pensamos de Pedro Martínez. Con la impactante presencia física de Roger Clemens, hubiera arrasado con todo. ¿Se lo imaginan tirando todavía con poder y destreza a los 44 años?
Pero el Pedro de hoy es una caricatura de aquel pitcher que fue capaz de ganar tres Premios Cy Young, pelear otros dos con uñas y dientes, trabajar nueve entradas perfectas, perder dos probables “no hitters” en noveno inning, pelear año tras año la triple corona, ponchar a 17 en un juego y tirar su corazón en lugar de la pelota cuando era necesario colocar las agallas sobre el tapete.

No, ese Pedro que ganó 5 y perdió 6 en 2008, con un porcentaje insólitamente frustrante de 5.61 en efectividad, después de un 2007 casi fuera de acción, limitado a 3-1, no tiene nada que ver con “El Grande”, que parecía un pitcher prohibido de batear. Hoy, a los 37 años, Pedro Martínez con su “escopeta” derecha averiada después de atravesar por tantos problemas musculares, no parece provocar el menor interés en el mercado.

¿Cuánto puede pretender ganar, con esos preocupantes antecedentes inmediatos, un pitcher que llegó a cobrar 17 millones a los Medias Rojas en 2004? Los Mets dicen tener interés en que Pedro siga con ellos, pero no se conocen especificaciones. Se menciona también a los Marlins, un equipo caracterizado por invertir poco y arriesgar menos.

Cuando estuvo en plenitud, lo clave en el pitcheo mortificante y abrumadoramente dominante de Pedro Martínez era el movimiento extra que aplicaba a su bola rápida. Ese “zip” que escapa a los radares y que dificilmente algún bateador podía anticipar. Uno veía esa recta fulgurante que subía por las laderas de lo imprevisible, o descendía hacia las cavernas del incredulidad, abriéndose paso por una autopista imaginaria con cambios de luces desconcertantes, cerrándose amenazadoramente como cuchillada de asaltante en cualquier esquina del Bronx. Entonces comprendía por qué bateadores tan astutos y temidos, parecían estar en una silla eléctrica, en espera del estremecimiento mortal.

Es difícil seleccionar un juego, pero pienso en esa faena de 17 ponches y un sólo hit frente a los Yanquis en 1999. Johnny Ringo al asalto llevándose todo el botín: más ganados, más ponches, mejor efectividad y el Cy Young, eso fue Pedro Martínez a lo largo de esa fantasiosa temporada. Escribí en aquel momento: traten de guardar una fotocopia de su actuación, con la absoluta certeza de que los tiempos futuros, embalsamarán su grandeza.

Nunca un pitcher latino había conseguido las tres coronas, símbolo de la excelencia en el pitcheo, hasta el 23-4 de Pedro con 2.07 en carreras limpias y 313 ponches. Marichal, Luque, Pascual, Tiant, Valenzuela, Cuéllar, se quedaron cortos en el intento. Pero eso es historia antigua. El Pedro actual, no impresiona. ¿Tendrá algún equipo interés en lo que queda de su brazo derecho? Ya lo veremos.

dplay@ibw.com.ni