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La fiereza de “Chocolatito” es agobiante y su golpeo zurdo, abajo y arriba, demoledor. Volcándose sobre el panameño Javier Tello con ofensivas alucinantes, González, que continúa abriéndose paso en busca del cinturón mundial de las 105 libras, construyó una rápida victoria en menos de seis minutos, emocionando al público con su boxeo electrizante.

Una vez más, quedó demostrado que esa izquierda de “Chocolatito” fabrica fuegos artificiales como los que se ven en el Hotel Mirage en Las Vegas, cada vez que el volcán hace explosión.

Tello, fajándose tomando riesgos, contribuyó al espectáculo levantándose dos veces de la lona antes de sentirse con sus costillas crujiendo, la cabeza flotando y sus piernas derritiéndose. El dramatismo de la escena impulsó al árbitro Enrique Portocarrero a no perder más tiempo en suspender la pelea, totalmente definida en ese momento.

González, aplicando descargas precisas, tomó las riendas del combate en el primer asalto mientras el “olor” a nocaut se extendía por todas las butacas en el local del Pharaohs. En el segundo, todo terminó.

No fue un combate unilateral porque Tello en un alarde de agallas mostró capacidad para responder, y aún convencido de la inutilidad de esa gestión después de la primera caída, insistió yendo de frente contra las bayonetas del pinolero.

La segunda caída consecuencia de combinaciones de golpes certeros y potentes, en principio pareció definitiva, pero Tello de rodillas decidió continuar en el ombligo del torbellino.

Con el adversario aturdido, herido y sin rumbo, “Chocolatito” desde la media distancia afinó su puntería y reiteró su explosividad. Los golpes se produjeron en ráfagas, y Tello, sometido a un castigo torturante, no tuvo la menor posibilidad de evitar el final. Era lo mejor que podía ocurrirle.

Esa zurda en gancho de González fue deslumbrante en sus ejecuciones. ¡Con qué facilidad la repite torpedeando la zona baja del enemigo, combinándolo con esa estocada arriba, con la izquierda, o en ocasiones utilizando esa derecha siempre amartillada, amenazante!
Pese a la cuota de esfuerzo y valentía que podía colocar Tello sobre el tapete, se consideró seguro el triunfo del pinolero, como ocurría con Argüello cada vez que peleaba, una vez convertido en factor de seguridad.

Su manejador Silvio Conrado no quiere correr. Quiere verlo una o dos veces más antes de una pelea titular. El muchacho da la impresión de estar listo, pero con 20 años, no necesita precipitado.

Su futuro es resplandeciente, como lo mostró anoche mientras la luna levantaba sus cejas y abría la boca.

Las peleas previas al combate estelar también terminaron por nocaut. Evert Briceño despachó rápido al panameño Edwin Díaz, y Nerys Espinoza noqueó en el primer round a Miguel Téllez. La pelea entre Moisés Castro y Ronny McFields terminó en “no contest” por un choque de cabezas que le provocó una herida en el párpado izquierdo de Castro.