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Tratándose de Ricardo Mayorga, uno nunca sabe qué es cierto y qué es exageración, sobre lo que se dice de él en todos los aspectos, fundamentalmente, en el financiero.

Nunca he creído que tome y fume tanto como se ha publicitado, sobre todo en los medios de comunicación norteamericanos, sorprendidos de encontrarse con un peleador que en lugar de ocultar defectos, los coloca sobre la mesa a la vista de todos. Y no sólo eso, los aumenta a veces desproporcionadamente.

Pero el mayor engaño puede haber sido edificado alrededor de las bolsas. Hemos escuchado hablar de millones de dólares en varias de sus peleas, sobre todo las dos más grandes con Tito Trinidad y Oscar de la Hoya.

Es cierto que el dinero puede esfumarse rápidamente, y hemos visto cómo Mayorga compulsivamente gasta sin control, sin preocuparse por la menor asesoría financiera, pero aún así, extraña escuchar que no tiene plata ni para resolver problemas pequeños.

¿Cuánto es lo que verdaderamente ha ganado Mayorga sumadas sus peleas? Nadie lo sabe, incluyéndolo a él, propenso a realizar arreglos apresuradamente, precipitado en la solicitud de adelantos, generoso para invitar y regalar, paternal con su numerosa familia, inclinado al despilfarro.

Peleando en un casillero tan productivo como lo es el Welter y habiendo protagonizado tantas peleas de mayúscula atracción, uno se pregunta: ¿cómo es posible que Mayorga no tenga nada?
A esta altura, cuando ya pasaron sus mejores días, la situación económica de Ricardo parece haberse convertido en un drama con varios casos abiertos en su contra. Creímos que el gobierno estaba interesado en ayudarle, o al menos eso pretendía el púgil dedicándole peleas al Presidente, pero por lo visto hasta hoy, eso no ha funcionado.

¿Cuánto ganará por pelear con Angulo el 14 de febrero? Ése es otro misterio.