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El último recuerdo de la Selección Nacional de fútbol en un torneo internacional no es nada grato, no sólo por las derrotas que sufrió en las eliminatorias mundialistas el año pasado contra Antillas Holandesas, sino también porque no fuimos capaces de anotar un tanto en más de 180 minutos.

Se regresó de Curazao nuevamente con las manos vacías y con tres en goles en contra por los marcadores 1-0 en Nicaragua y 2-0 en la isla, ambos a favor de los antillanos, que fueron mucha pieza para los nuestros.

Entonces, ¿qué podría ser diferente para la Azul y Blanco ahora que se participe en la Copa de Naciones con duelos frente a El Salvador, Honduras y Belice?
Es casi el mismo equipo de hace un año, con la excepción de jóvenes como Juan Barrera, Marlon Medina, Edwin Herrera, Máximo Gámez, Leddys Alvarado, pero ninguno de ellos es delantero.

Es inevitable pensar cómo hará el técnico Otoniel Olivas para cambiar esa historia, sabiendo las múltiples limitaciones que se tiene en la media cancha, y que eso conlleva a forzar a otros jugadores a cumplir otras funciones, además de las suyas y ante rivales de mayor categoría que Antillas Holandesas.

Sin embargo, es justo mencionar que el mejor recuerdo que se tiene de una Selección Mayor proviene de la última Copa de Naciones, cuando una tripleta de goles de Emilio Palacios le dio a los nicas una categórica victoria 4-2 sobre Belice en 2007.

También de Emilio Palacios se tiene bien presente la anotación que le dio a Nicaragua un triunfo 1-0 sobre Panamá hace unos cinco años.

Palacios es los más cercano a un delantero efectivo para la Azul y Blanco, mientras que Wilber Sánchez, con una velocidad extraordinaria no ha bastado para sacar provecho de eso frente al marco. Del también delantero Samuel Wilson se tienen esperanzas, pero con su función de enlace compartido con el ataque, será más difícil esperar un gol.