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En las décadas de los 70 y 80, en que el pitcheo hacía estragos, sólo se pudo ver a dos campeones de bateo promediando .400, algo que parecía difícil de igualar. Vicente López, con su .436 en el 78 lucía inalcanzable, mientras dos grandes bateadores, Próspero González y Freddy García, compartieron el título en 1989 con cifras idénticas.

Sin embargo, ese tipo de hazaña en estos tiempos ha pasado a ser sucesos comunes, pues ya sumamos trece títulos decididos sobre esa cifra. Imaginen que el batear .400 no es garantía para ganar el cetro de bateo, pero uno siempre se pregunta ¿cuántos podrían conseguirlo?
Con 14 equipos cargados de novatos y pitcheres llegados de la Mayor “A”, el pitcheo luce discreto e indefenso ante fieros bateadores, que podrían continuar la disputa del banderín en las alturas, algo factible con bates de madera, baum-bat o similares, que están autorizados.

Esteban Ramírez fue el campeón de bateo la temporada pasada con .428, récord para bate de madera y le ganó la disputa a Justo Rivas, quien se quedó con .405.

Y pensar que en 1970, Cirilo Errington se coronó con .320, Bonard Luzey lo hizo con .331 en 1974 y Danilo Sotelo con .335 en 1984… Ninguno aparece en el ranking de los mejores promedios. Pero lo hicieron en el momento preciso. Fueron los mejores en esos instantes y se consagraron. Cirilo fue el único sobre .300 en su temporada; Luzey le ganó la pelea a Carlos Aranda y Sotelo el que mejor bateó aquella “bola de piedra” que abollaba los bates de aluminio.

Pero no sólo Justo es el único frustrado, otros cinco peloteros han bateado sobre .400 y salieron con las manos vacías.

En 1996, Próspero González se quedó con .409 superado por el último impulso de Nemesio Porras, quien bateó .411. Al año siguiente, el cubano Pedro Luis Rodríguez se alzó con el título bateando .468, la marca récord, dejando a Norman Cardoze (.414) y Jorge Luis Avellán (.400) con sus buenas cifras congeladas.Para 1998 Nemesio bateó .429, para su sexta y última corona de bateo y quinta sobre .400, opacando el esfuerzo de Marlon Abea (.405) y Juan Vicente López (.403).

Abea cerró la era del bate de aluminio coronándose con .408 en 1999.


Pasaron diez años para ver otra vez a dos bateadores de .400 en una temporada, con Esteban y Justo, pero antes, tres campeonatos de bateo se decidieron con promedios de .400: Jimmy González, .405 en el 2003, Edgard López, .402 en el 2005 y Yáder Hodgson .427 en el 2007.


¿Cuántos de .400 veremos?