Jorge Eduardo Arellano
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dplay@ibw.com.ni

Dos bateadores que son considerados “cartuchos de dinamita” listos para explotar, el dominicano Manny Ramírez y Adam Dunn, continúan sin equipo, sentados en la butaca de la paciencia, atentos a cualquier señal, pero naturalmente preocupados.

Pensamos que viendo a los Yanquis abrir su caja fuerte sin restricciones para contratar a peloteros del calibre de C. C. Sabathia, Mark Teixeira y A. J. Burnett, muchos equipos iban a volcarse en busca de Ramírez y Dunn, dos artilleros capaces de conectar más de 40 jonrones y empujar más de 100 carreras, cifras altamente apreciadas por la incidencia que consiguen.

¿Qué equipo no quiere incrementar su punch? Sin embargo, la crisis ha estrechado las billeteras, y algunas pretensiones como la de Ramírez, buscando un contrato de cinco años con promedio superior a los 20 millones por temporada, han sido descartadas por calificarlas como riesgosas.

Sorprende ver a tantos agentes libres pendientes de recibir señales, cuando la apertura de los campos de entrenamiento se aproxima vertiginosamente.

En diciembre, los Dodgers le hicieron a Ramírez una oferta de 45 millones por dos años, que el representante Scott Boras, decidió engavetar confiando en que Manny sería una gran tentación para los Yanquis, pero cuando los del Bronx y Manhatan contrataron a Mark Teixeira, es obvio que Boras quedó expuesto a variantes incómodas para sus exigencias.

Con Boston fuera de la esfera de interés por Ramírez y los Gigantes controlando su necesidad de reemplazar a Barry Bonds, lo más pronto posible, se cree que la oferta de los Dodgers por Manny vuelve a cobrar vida, sin olvidar que el equipo de Los Ángeles, la había retirado después del rechazo arrogante de Boras.

¿Y qué ha pasado con los de Anaheim, ahora sin Teixeira? Ellos deberían estar presionando por Ramírez o Dunn, pero se han replegado prudentementes. Sorprende también ver a los Medias Rojas tranquilos respecto a Dunn, que fortalecería el centro del line-up con Lowell bajo sospecha y Ortiz no tan destructivo.

Dos veteranos, el catcher Jason Varitek y el pitcher zurdo Andy Pettite, ambos sin posibilidad de acercarse a sus buenos momentos, pero todavía útiles, han estado a la orilla de sus ventanas, pendientes de los cambios de luces en los semáforos.

De no ser por las dudas alrededor de su brazo derecho, el vencedor de Cuba en los Olímpicos de 2000, Ben Sheets, estaría bajo contrato ignorando la crisis, pero hay reservas, en tanto Oliver Pérez no parece ser lo suficientemente atractivo.

Pat Burrell y Jason Giambi, más al alcance de los bolsillos, fueron contratados por Tampa y Oakland, en tanto Garret Anderson, todavía no tiene uniforme.

Se busca dinamita, y ahí están Manny Ramírez y Adam Dunn en la vitrina, pero sus pretensiones salariales, obligan a fruncir el ceño de los Gerentes Generales. En estos momentos, no hay tanto dinero para pagarles lo que pretenden, a menos que acepten contratos a corto plazo, no largo como el de Teixeira.