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La Selección Nacional de fútbol viajó hoy a Honduras para enfrentar en la novena edición de la Copa de Naciones tres duelos tan complicados como suele ser cualquier rival que se tenga enfrente.

De la mano de Otoniel Olivas, la Azul y Blanco se ha propuesto ubicarse en el tercer lugar de su grupo, compuesto además por El Salvador, Honduras y Belice, y pelear con el tercero del otro grupo, el quinto cupo disponible para la Copa de Oro.

“Confío en este grupo, porque se ha mostrado dispuesto a todos los cambios que hemos hecho para lucir mejor en el torneo y lo está haciendo. No creo en un fracaso, sé de lo que es capaz este equipo y no dudo que tenemos a los 20 mejores jugadores del país”, explica Otoniel Olivas tras su última sesión ayer.

Con la misma determinación se escucha a su asistente, Mario Alfaro, quien no descarta una sorpresa contra El Salvador.

“Nuestras debilidades son emocionales y se acentúan porque no le damos el lugar que se merece el jugador. Hay buen personal y es asunto de darles las condiciones para que crean en su potencial. Igual que Oto tengo fe en lo que podemos hacer en Honduras y con El Salvador es una oportunidad para un buen comienzo”, dijo Alfaro, quien ha mostrado su capacidad de dirección.

La Azul y Blanco salía por avión a las 6:45 a.m., rumbo a El Salvador, para luego hacer escala en San Pedro Sula e ir finalmente a Tegucigalpa, donde llegarán a las 4:40 p.m.

Es un viaje cansado, pese que irán por avión, además de un día perdido, pues sólo tendrán tiempo de instalarse en el hotel y descansar para entrenar mañana, un día antes del partido con los cuscatlecos.

“Vamos a jugar día a día. Primero enfocarnos en El Salvador, sacar ese juego de cualquier manera y luego pensar en Honduras. Estamos claros que serán partidos difíciles, pero podemos hacer el trabajo si mostramos una gran actitud”, dijo Olivas.