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Tantos años transmitiendo béisbol, trabajando en programas deportivos, con el importante agregado de haber sido Comisionado en el inicio de los 80, proporcionan a Carlos Reyes Sarmiento, abogado de profesión, la suficiente experiencia para asumir con confianza la responsabilidad de tomar las riendas en un proceso de reconstrucción del béisbol pinolero.

“Hay que salvar nuestro béisbol, y es fundamental rejuvenecerlo. Eso es lo que pretendemos como grupo de trabajo. Cuando se me convocó de parte del Presidente de la República, lo tomé como un reto a las críticas que hemos sostenido un grupo buscando la mejoría de nuestro béisbol. Lo que pasó no admite discusiones porque ya pasó, pero será útil para no volver a cometer los mismos errores”, dice el nuevo Comisionado.

“Estamos en otra onda, incluso, estamos sentados con gente de la Feniba, el IND y la Profesional, en un bloque que busca solventar un vacío al que estábamos llegando. Ahora me ponen en la mano una situación para ver cómo respondo, si acciono o me quedo callado. Tenía que accionar y con este grupo de gente vamos a ayudar a solucionar el problema”.

“Creo que la salvación del béisbol en Nicaragua estriba en este tipo de operaciones, es decir, depender de estos chavalos con el apoyo decidido del gobierno. Los objetivos que se plantearon cuando se dio la convocatoria con instrucciones del Presidente de la República, era impulsar lo recreativo y que al mismo tiempo, se desarrollaran peloteros. Ésa es nuestra misión y todos estamos claros de eso”, apunta Reyes.

“He aprendido, y ahora he visto cómo un montón de gente está deseosa de que se haga algo nuevo. Ahí están un montón de peloteros jóvenes para asegurar el rejuvenecimiento deseado. Material humano hay, pero se necesita tener fe. En dos, tres años, esa cosecha se va a estar levantando, y será para que los nicaragüenses la disfruten, porque son sus muchachos, son los chavalos de los barrios, de sus localidades, los de los caseríos, de las montañas. Este pueblo va a tener un béisbol totalmente diferente, revitalizado, y pronto, una buena Selección Nacional”.

En las distintas reuniones de la Comisión de Béisbol, Reyes se ha hecho sentir, a tal punto que muchos lo califican de estricto, más por el antecedente de figurar en la sanción de dos años a peloteros de nivel como Ernesto López, Julio Moya, Roberto Espino y Luis Cano en 1980.

“No me siento orgulloso de lo que hice ese año. Yo estaba cumpliendo una misión. Había instrucciones de que no se dejara ir a ningún pelotero en ese momento porque se nos iban a llevar a los mejores y nuestro béisbol se iba a caer. Pero hay que tomar decisiones, como en esta situación que se nos presentó con Wilfredo Amador. Me dio pesar ver cómo pedía jugar, pero estaba claro que firmó dos esquelas y el reglamento dice que eso se castiga. Uno se apega a este tipo de cosas porque si empezamos a infringir lo que acordamos nosotros mismos, ¿para qué estamos? Puede que lo que acordamos y reglamentamos este año probablemente no sea lo mejor, pero para el año que viene, todas las fallas que vayamos teniendo las vamos a ir apuntando, para corregir”.

Reyes no cree funcionar de forma autoritaria. “Esto es un proyecto gubernamental, entendámoslo así, porque está Marlon Torres, el director del IND, que lleva la voz cantante y es el presidente de la Comisión Nacional de Béisbol. Él está por encima, junto con ese grupo de nueve miembros. Nosotros somos ejecutores”.