Edgard Tijerino
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“No fallaremos”, dijo Otoniel Olivas, el timonel de la pequeña Selección de Fútbol pinolera, antes de zarpar hacia Tegucigalpa para tomar el reto de competir en la posiblemente exigente, Copa de Naciones de Centroamérica.

Se dice “no falláremos” cuando se tiene una misión que cumplir, como tomar por asalto una fortaleza o defender una posición con uñas y dientes, pero por lo que veo en nuestro “futuro imperfecto” en este torneo, no fallar es ganarle a Belice, equipo que ha sido sometido en los últimos duelos con Nicaragua.

Estemos claros que saltar sobre Honduras y El Salvador, o empatarles, no es parte de la misión, y si se derrota a Belice y se tiene que batallar con el tercer lugar del otro grupo integrado por Costa Rica, Guatemala y Panamá, buscando un boleto de la Copa de Oro, imponerse en ese partido que sería tan difícil por los factores adversos, tampoco es parte de la misión.

Si eso llega a ocurrir, fantástico, porque nos estaríamos excediendo, como en 2003 superando a Panamá en su casa y peleándole hasta el último minuto un juego a Costa Rica, pero lo esperado de acuerdo a nuestro discreto nivel, moviéndonos entre fuerzas superiores, es un triunfo sobre Belice.

¿Será que Otoniel se refería a eso? Él no especificó en qué descansa su optimista “no fallaremos”, y naturalmente resulta difícil, muy difícil, tratar de traducirlo.

Todos queremos ver un crecimiento sorprendente del equipo nica, pero debemos estar claros que con un equipo carente de entrenamiento suficiente, y sin el fogueo requerido para calibrarse con precisión, esa posibilidad es remota.

No nos enredemos: si tanto Honduras como Costa Rica, Guatemala y El Salvador, tienen al fútbol como su deporte rey, realizan grandes inversiones y han elevado su nivel de competencia, incluyendo participaciones meritorias en Copas del Mundo, y por supuesto, en otros eventos, mientras Panamá emergiendo, ha conseguido grandes progresos en las dos últimas décadas, sólo podemos depender de lo milagroso.

En los años 60, estos equipos Centroamericanos no eran tan grandes como lo son ahora, cuando Honduras es capaz de ganarle a Brasil con todo y sus Ronaldos en una Copa América, Costa Rica es hueso duro de roer para cualquier rival del planeta, con Guatemala y El Salvador mostrando una dentadura más afilada.

Nosotros, en tanto, nos hemos quedado cortos. El aporte de la FIFA y lo presupuestado a nivel casero, es algo muy pequeño para pretender salir del hoyo, y no permite conseguir avances respecto a los otros, porque sus ventajas son claras en todos los aspectos.

Llega la Selección de fútbol a Tegucigalpa en busca de provocar alguna sorpresa, es decir “algo más” que vencer a Belice, única tarea verdaderamente viable.


dplay@ibw.com.ni