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ESPN Deportes

El pasado 14 de enero, Antonio Margarito cumplió 15 años como peleador profesional. Margarito tenía 15 años y 10 meses cuando derrotó en su debut a José Trujillo en Tijuana Baja California. En un lapso de dos años perdió tres peleas, de 12 que disputó. Un jovencito de 18 años al que no se le auguraba gran cosa .

Sin embargo, la dedicación, madurez y determinación hicieron lo que hoy vemos del tornado de Tijuana. Un campeón mundial indiscutible, con fallas técnicas que se evaporan al paso de los rounds, con fallas defensivas que lastiman su rostro pero que nunca atentan contra su empeño y voluntad.

Su récord pudiera no espantar a nadie (37-5) pero al día de hoy, Margarito es de asustar. Un tipo que va hacia adelante y que cuando el oponente lanza sus mejores golpes, Margarito los acepta y sonríe.

Shane Mosley, por su parte, es un veterano que ha visto pasar sus mejores años. Un peleador fantástico que terminará en el salón de la fama tarde o temprano, aunque haya conseguido una victoria sobre Oscar De La Hoya utilizando sustancias prohibidas.

Mosley tiene 37 años y mucha lona recorrida, pero vive de la movilidad, de la agilidad, del dinamismo sobre el ring y conforme pasan los años, es exactamente lo primero que se va yendo, las piernas.

Hace tres años ESPN me regaló en el día de mi cumpleaños la asistencia como reportero a una función de boxeo en Las Vegas. En aquel entonces Marco Antonio Barrera protagonizó la pelea estelar en el MGM. En dicho combate el Barrera ganó una brillante decisión al australiano Robbie Peden para coronarse como nuevo campeón mundial súper pluma.

Pero en la pelea semifinal se presentó Sugar Shane Mosley ante el mexicano José Luis Chelín Cruz, un boxeador mexicano ciento por ciento doméstico, quien lo hizo ver muy mal a pesar de ser un peleador sumamente limitado. Mosley terminó abucheado. De cualquier manera Mosley ganó por decisión unánime, pero comenzó el declive que todo boxeador pasa. Ellos saben que llegó el momento, pero tratan de engañar al mundo diciendo, "sólo tuve una mala noche".

Mosley sabe que la hora del retiro se acerca, pero un peleador de su estatura boxística necesita una paliza, para darse cuenta que el momento ha llegado.

Y el boxeo es de talento, de facultades, de aprendizaje, de disciplina, pero también es de momentos. Margarito está en su pico más alto de rendimiento, es decir, en su mejor momento. Mosley pasa por un momento muy diferente, Ricardo Mayorga lo puso en evidencia en su último combate, Miguel Cotto lo tuvo al borde del nocaut, aunque el norteamericano acabó haciendo un combate digno.

Shane Mosley en su mejor momento, posiblemente le hubiera dado una lección de boxeo a Antonio Margarito, porque es precisamente el estilo que le hace daño al mexicano: caminar, mantenerse alejado de los embates del contrario, contragolpear, por momentos huir, llevar la pelea a la distancia y obtener una victoria por puntos.