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YOKOHAMA
En un choque convertido ya en todo un clásico mundial, Milán
y Boca Juniors se enfrentarán hoy domingo en Japón para definir cuál es
el mejor equipo de 2007. El último duelo entre ambos fue la Copa
Intercontinental de 2003, cuando los argentinos batieron a los italianos
en la tanda de penaltis.

La final del Mundial de Clubes de la FIFA tendrá finalmente como
contendientes a los dos equipos que todos esperaban, aunque faltará
algo: el gran duelo individual. Mientras los italianos contarán en sus
filas con el último Balón de Oro, el brasileño Kaká, los argentinos
tendrán que jugar el importante duelo de Yokohama sin su gran estrella,
Juan Román Riquelme.

El Milán es considerado como un “equipo maduro”, con jugadores de
notable calidad (Maldini, Seedorf, Cafú, Inzaghi), pero que superan los
30 años. Aunque el plantel ganó todos los títulos posibles, parece claro
que la renovación comenzará en la próxima temporada. En Boca también ha
empezado la renovación. De la generación que ganó la mayoría de los
títulos siguen quedando jugadores de peso como Martín Palermo, Hugo
Ibarra y Sebastián Battaglia.

Los “esquemas tácticos” también son parecidos, porque ambos juegan con
una defensa en línea de cuatro, aunque ya en el medio, los argentinos
colocan cuatro volantes en línea y los italianos disponen de dos
jugadores para la marca (Gattuso y Ambrosini) y dos de creación (Pirlo y
Seedorf). Arriba, si bien ambos disponen de dos excelentes goleadores,
como Palermo e Inzaghi, el primero es más fijo y con juego aéreo y el
segundo es un gran aprovechador de espacios y busca el anticipo en el
fuera de juego.

La gran diferencia entre ambos equipos está, probablemente, en las
individualidades. El Milán dispone del acaso mejor jugador del mundo,
“Kaká”, ganador del Balón de Oro. Boca, por el contrario, no dispondrá
de “Riquelme”, artífice de la última Copa Libertadores en el primer
semestre del año, en el que jugó cedido en Argentina, pero que no fue
incluido en la lista definitiva para el Mundial de Clubes, ya que en
aquel momento pertenecía al Villarreal.

"Boca tiene cómo suplantar a Riquelme y sabemos que igual será un rival
complicado", dijo el entrenador del Milán, Carlo Ancellotti, quien
recuerda bien que cuatro años atrás, Boca pudo vencerlo aun sin tener a
punto a Carlos Tévez, quien apenas ingresó a los 28 minutos del segundo
tiempo por Guillermo Barros Schelotto.

Falta Riquelme, pero eso se podría convertir también en un elemento
motivador, pues para muchos jugadores argentinos es un gran desafío
demostrar que se puede ganar sin el mediapunta. ¿Cuánto contará el
trabajo de mentalización? "Mucho, pero tenemos realmente con qué",
sostuvo Miguel Russo, entrenador de Boca.

Boca no pudo confirmar su poderío desde que Riquelme dejó sus filas el
pasado 30 de junio, cuando tuvo que volver a España, y apenas sí obtuvo
un magro cuarto lugar en el Torneo Apertura que acaba de finalizar.

Además, fue eliminado en octavos de final de la Copa Sudamericana por el
Sao Paulo.

Pero el Milán no puede sacar pecho de su presente, en el que ha marcado
un récord negativo como local, al no poder ganar en los últimos nueve
partidos en el estadio *San Siro*, por primera vez en su historia. Se
encuentra a 19 puntos del líder italiano, el Inter de Milán, al que
deberá enfrentar el próximo día 23.

Al menos, en la Liga de Campeones, el Milán pasó a octavos de final como
líder de su grupo y se muestra sólido en la defensa del título que logró
en mayo ante el Liverpool en Atenas. "Quiero ganar también porque Boca
es un equipo argentino y soy brasileño", dijo Kaká, como una forma de
buscar mayor motivación a la que ya de por sí arrastra el encuentro.

Boca ha ganado hasta el momento seis Copas Libertadores de América, tres
Intercontinentales, dos Sudamericanas, tres Recopas, una Supercopa, una
Copa Master y una Copa de Oro, mientras que el Milán lleva ganadas siete
Ligas de Campeones, dos Copas UEFA, cinco Supercopas europeas y tres
Intercontinentales: 17 cada uno. Hoy habrá desempate.