Edgard Tijerino
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¿Es posible ver tantos avances en tan poco tiempo?
Todavía estamos impresionados por lo que mostró Román “Chocolatito” González atacando con una furia poética al imprudentemente atrevido Javier Tello, haciendo saltar todas las máquinas de monedas del Casino Pharaohs.

Su trabajo destructivo sostenido pero sin apuros, fue llamativo. Durante casi dos asaltos, Román funcionó como una empresa de demoliciones, no dejando piedra sobre piedra en el “edificio” Tello. El panameño se vio recortado y sin salida.

Hasta hoy, González no ha dejado duda sobre su superioridad, y crece el entusiasmo alrededor de la posibilidad de verlo convertirse, no sólo en un nuevo campeón mundial pinolero, sino en alguien capaz de hacer historia, al comprobar cómo está evolucionando.

¡Con qué facilidad fabrica espacio para sus golpes! Eso es esencial para ser eficaz, agrediendo y evitando desgaste. Más que rapidez de piernas, se necesita precisión para ubicarse.

¡Cómo clava ese gancho de izquierda haciendo gemir el hígado del adversario! Su flexionamiento es oportuno y sus descargas, con aterrizajes seguros. En ring side, los gestos lo dicen todo. Como si el público sintiera los bombardeos.

¡Cómo ha mejorado su cobertura de la zona alta! Sus ojos, siempre bien abiertos, están consiguiendo captar a tiempo lo que viene encima, con los músculos y reflejos, reaccionando oportunamente. En esta gestión, lo clave es la flexibilidad y el bloqueo, avances de gran significado en ruta hacia una pelea titular.

¡Qué decir de su búsqueda del nocaut! Obviamente tiene que tomar riesgos, pero la velocidad de partida de sus golpes y su acondicionamiento en la corta distancia, le permiten manejar buenas combinaciones, incluso saliendo de posiciones defensivas y preparar sus descargas definitivas.

Lo más importante es el fortalecimiento de su confianza. Eso se va construyendo pacientemente, evitando precipitarlo, algo que ocurrió hace muchos años con Hermógenes Prado, afectando drásticamente sus pretensiones.

Posibles dos peleas más de “Chocolatito” en Japón. De acuerdo. Es conveniente por el mayor nivel de exigencia. Después de su lucimiento ante Gejón y de la progresión de su pulimento, ese proyecto tiene mucha utilidad. Fue frente a Art Hafey, un fuerte examinador altamente valorado en ese momento en el casillero de las 126 libras, que Alexis Argüello confirmó estar listo para lanzarse al asalto.

¿Y la asistencia en la esquina? ¡Ojo con esto, que es muy importante! La gente que orienta, inyecta confianza, propone variantes, cura heridas y esté encima de todo lo probable, ha hecho la diferencia aún detrás de púgiles calificados como muy inteligentes, entre ellos, Alí y Leonard.

Mientras continúa evolucionando, su boxeo sigue siendo música macabra para los rivales.