Edgard Tijerino
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Ningún pitcheo de Diego Sandino va dejando señales de humo. No lo necesita. El derecho de las Fieras depende del conocimiento de los bateadores adversarios y de su astucia para desequilibrarlos.

Y ayer, frente al Bóer, volvió a demostrarlo. Enviando sus lanzamientos a diferentes puntos, con el cuidado de no quedar atrás en los conteos, interesado en medir la altura de la rodilla de los bateadores, Sandino volvió a imponerse después de ocho ceros autoritarios.

Ganó el San Fernando 7-1, porque Jairo Pineda no pudo garantizar la blanqueada, víctima de un hit impulsador de Raymundo Leytón en el cierre del noveno, pero Diego quedó satisfecho con su octavo triunfo sin derrota, burlándose de quienes creyeron que su pitcheo era muy pequeño para esta Liga.

Wilber Bucardo pareció estar en plan de retar a Diego y hacer peligrar su invicto. Retiró a los primeros 11 enemigos antes de ser golpeado por el jonrón de Danilo Sotelo encima de la verja izquierda. En el quinto, el suspenso fue destrozado cuando las Fieras con cinco hits consecutivos, un error y otro cohete, fabricaron cinco carreras para adelantarse 6-0.

Con Sandino estimulado, no quedaba mucho por discutir. El Bóer, atacado con otra carrera del equipo Masaya en el noveno, respondió evitando ser blanqueado, pero viendo recortarse a cuatro juegos su ventaja, después de haberse impuesto viernes y sábado.

La atrapada del juego la hizo Mario Hollman en el séptimo, realizando una contorsión muscular improbable y sacar del otro lado ese batazo de Víctor Gutiérrez, en tanto en el cuadro, fue Gutiérrez llegándole a un complicado batazo de Manuel Mejía, buscando un punto de apoyo en la nada y consiguiendo un gran tiro a primera en parábola para sacar un excelente out.

El candente Ofilio Castro estuvo frío fallando cuatro veces antes de conectar hit en su último turno, regresando a casa con .367 puntos. ¡Qué importaba eso si se logró triunfar borrando la posibilidad de ser barrido y empujado a seis juegos!