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  • EFE

Desde los peloteros estadounidenses Roger Clemens y Barry Bonds hasta el futbolista brasileño Romário, varios ídolos del deporte americano cerraron el año bajo la sombra del dopaje, una plaga que activa la luz roja de las autoridades mundiales con miras a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

Un informe divulgado la semana pasada por el ex senador estadounidense George Mitchell, tras 20 meses de pesquisas, puso al descubierto una lista de 86 estrellas del béisbol de Grandes Ligas que consumieron sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento.

El llamado "Informe Mitchell" sacudió al deporte y la sociedad en general de EE.UU., ya impactada por la confesión de la atleta Marion Jones de que consumió esteroides en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, en los que ganó tres medallas de oro y dos de bronce en la actuación más fulgurante de su historia deportiva.

Tras la confesión de Jones, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, anunció el 12 de diciembre que la atleta fue desposeída de las preseas de Sydney 2000, no podrá participar en Pekín 2008 y puede ser excluida a perpetuidad de competir en los Juegos Olímpicos.

El "Informe Mitchell", la decisión del COI y las denuncias de uso de drogas en competiciones emblemáticas para los aficionados americanos, como el Tour de Francia de ciclismo, la Copa Libertadores de fútbol y el Campeonato Brasileño, llevaron a especialistas a considerar que el deporte vive una "era de los esteroides".

Mitchell aseguró que en las últimas décadas ha prevalecido en el béisbol estadounidense una "cultura del dopaje" y se ha extendido en el país "el uso de esteroides y otras substancias prohibidas que mejoran el rendimiento deportivo en peloteros de las Grandes Ligas en violación a leyes federales y de la política" del deporte.

Además del estelar lanzador Roger Clemens y Barry Bonds, la lista de sospechosos de hacer trampa en Grandes Ligas incluye a estrellas como Jason Giambi, Gary Sheffield, Eric Gagne, el dominicano Miguel Tejada, David Justice, Chuck Knoblauch, Andy Pettitte y José Canseco.

El ex toletero puertorriqueño Juan "Igor" González, el pelotero venezolano Alex Cabrera y otras figuras del béisbol rechazaron haberse implicado con el dopaje.

Tras la difusión del informe, el presidente de EE.UU. George W. Bush, que fue propietario del equipo de béisbol los Rangers de Texas, señaló que confiaba en que la revelación de Mitchell "ponga fin" a "la era de los esteroides" en ese deporte.

"Entiendo el impacto que pueden tener los atletas profesionales sobre la juventud de nuestro país; urjo a todas las figuras públicas, particularmente a los atletas, a entender que cuando violan sus cuerpos, envían una terrible señal a esos jóvenes", dijo Bush.

El cono de sombra del dopaje también se proyectó este año sobre América Latina, donde varias figuras simbólicas, como los futbolistas brasileños Romário de Souza Farias y Ricardo Lucas 'Dodó', así como el ciclista colombiano Libardo Niño, tuvieron sus hojas de vida manchadas.

La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) dio a conocer el 4 de diciembre que Romário, de 41 años y con mil y un goles en su carrera profesional, que se remonta a 1986, dio positivo en un control realizado al deportista en un partido del pasado 28 de octubre, que enfrentaba a su equipo, el Vasco da Gama, y al Palmeiras.

Romário, conocido como el "Baixinho" (bajito), dio positivo a la finasterida, una substancia utilizada en productos contra la caída del cabello y que está prohibida porque puede enmascarar el uso de anabolizantes, aunque el delantero, que será juzgado este martes, dijo que toma ese medicamento "desde hace muchos años".

También en Brasil, 'Dodó, el goleador del Botafogo, dio positivo el 14 de junio pasado de la sustancia prohibida femproporex, lo que le valió una sanción preventiva de 120 días, que fue suspendida en una oscura maniobra de los directivos de su club que han motivado la intervención de la FIFA.

El futbolista colombiano Lionard Pajoy, del Cúcuta Deportivo, y el uruguayo Sebastián Ariosa, del Defensor Sporting, también dieron positivo a sendos controles antidopaje realizados tras partidos por la Copa Sudamericana 2007, según las autoridades deportivas.

Por su parte, el ciclista Niño, subcampeón de la prueba contrarreloj de los Juegos Panamericanos de Río 2007, y la nadadora brasileña Rebeca Gusmao, ganadora del oro en los 50 y 100 metros libres de esa competición, fueron controlados positivos.

Según el comité antidopaje de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), Gusmao se valió de la ayuda de una médica brasileña para sustituir la muestra de orina que le fue tomada para la prueba.

Antes de la XV edición de los Juegos Panamericanos, se conoció que siete atletas de México habían consumido substancias prohibidas y la situación más grave ocurrió en la halterofilia, al grado de que se perdió una plaza olímpica en mujeres.

La atleta mexicana Ana Guevara, subcampeona en los 400 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, alertó recientemente de que "ninguna autoridad" de su país "ha castigado a los deportistas y entrenadores que salieron positivos de dopaje" y aseguró que algunos de ellos "siguen compitiendo".