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Con la misma intensidad que lucía en sus combates, Erick “El Terrible” Morales se mostró ayer tal cual es, en una larga conversación con la crónica deportiva nacional en la que recordó sus mejores momentos, la rivalidad más allá de la legendaria trilogía con Marco Antonio Barrera y su proyecto de regresar en busca de su cuarto título mundial.

Ya no es aquel muchacho fibroso que arrollaba a base de velocidad y gran estilo, ahora, con 32 años de edad, luce un abdomen un poco abultado, una cabellera bien cuidada, pero no ha perdido esas ganas de intercambiar metralla no sólo en el ring; también con mucha elocuencia en sus palabras nos ofreció otra virtud.

“Mi carrera la disfruté mucho, viví con toda intensidad cada uno de los tres títulos que gané para emoción de toda la afición mexicana que me siguió siempre. Fue un sueño cumplido que teníamos desde pequeños mi hermano (Diego Molares) y yo. Peleábamos en la cama, y quien ganaba, nos poníamos a gritarnos, a presentarnos como ‘el campeón o el dos veces campeón, etcétera. Y lo logramos, fuimos al mismo tiempo campeones”, comentó Morales en conferencia de prensa en el Holiday Inn.

Ese sueño ha despertado de nuevo sus ansias de volver al ring, probablemente en julio con un rival de renombre, ex campeón del mundo, que lo lleve a otra posibilidad de ganar su cuarta corona, pero esta vez en los pesos ligeros de cualquier organismo.

“Estoy planeando bien mi retorno, porque no quiero sofocarme, y después me vaya mal. Porque si las cosas las haces de prisa por necesidad o desesperación, no salen bien. Voy a comenzar a entrenar, primero para bajar de peso y luego hacer una pelea, pero buena. Después de eso pensar con calma una oportunidad de título”, expresó.

“El Terrible” dedicó una buena parte de su charla explicando cómo vivió su equipo de trabajo y él la rivalidad con Barrera. Incluso, llevada hasta fuera del ring, con golpes de por medio, y aunque no hubo vencedor, sí acentuó la riña en el cuadrilátero.

“Barrera fue un ex amigo al que le di trabajo, lo comencé en el boxeo y después pagó mal. Por eso la rivalidad fue real, eran ganas de subir al ring por demostrarle que era mejor. Al final mi carrera siempre fue proponer, mientras siento que él me andaba siguiendo a todo lo que yo decía que haría”, recordó.

Por si faltara algo, agregó: “Ahora anda haciendo el ridículo, lo hizo en China, también en Guadalajara hace una semana. Y la verdad no se vale que boxeadores como él boten el espectáculo que tantos jóvenes han aprovechado para saltar de la nada y tener una posibilidad de salir adelante. Es pésimo lo que anda haciendo Barrera”.

Sus dos peleas con Manny Pacquiao ocurrieron en el peor momento, según sus palabras, por estar mal preparado, lleno de orgullo y producto de muchos cambios que no debieron ser.

“Si ven la primera pelea con Pacquiao, en los primeros seis rounds lo tuve, me le fui encima, pero él sabía que no tenía la condición física, y sólo esperó el momento. La segunda ya fue otra cosa, no hice las cosas como debía”.

Se expresó con admiración de Alexis Argüello por sus tres coronas en un tiempo que había sólo dos organismos y tenía que pasar por lo mejor del ranking para aspirar, además exaltó la calidad de Román “Chocolatito” González, de quien espera “si no se pierde en el camino, sea otro triple corona del mundo y ojalá el primer tetracampeón de Nicaragua. Me han hablado mucho de su calidad y creo que puede ser un grande”.

Bagnariol desenmascara a Mosley

En un tono molesto, el dirigente de la AMB, Renzo Bagnariol, explicó las verdaderas razones del porqué Shane “Sugar” Mosley no vino a Nicaragua para estar en la premiación de la ACDN de esta noche, en la misma que estará Erick Morales como testigo de la premiación a Román “Chocolatito” González y a nuestros mejores exponentes.

“Nos pusimos a aceptar sus locuritas, esa es la verdad. Su esposa primero nos pidió boletos de primera clase desde Los Ángeles, los conseguimos. Después que el hotel en el que lo hospedaríamos con dos suites no era suficientemente bueno para Mosley, y me pidieron otro. Busqué en el otro hotel y no tenía para el día que venía”, dijo Bagnariol.

Renzo consiguió habitación por tres días en otro hotel, pero tampoco lo aceptaron, el asunto es que después se consiguió al fin cuartos en el hotel que ellos habían pedido.

“Después que no querían viajar desde Los Ángeles, sino desde Las Vegas, y tenía que salir de noche de allá porque no puede hacerlo a otra hora. El precio de los boletos se disparó a seis mil dólares, al final ni los boletos ni el hotel aceptaron porque decidieron que no vendrían. Estoy muy molesto porque no sólo en el ring se muestra un campeón, sino fuera de él, y la verdad es que se mostró chiquito como persona”, dijo Bagnariol.