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Barcelona

El día de Navidad rompió la racha de 19 victorias consecutivas de los Celtics en el Staples Center y, en la primera visita al Boston Garden desde el infausto sexto partido de las finales de la pasada temporada (131-92), Pau Gasol volvió a erigirse en el verdugo de los campeones de la NBA.

En un partido cargado de tensión, con muchos altibajos por parte de ambos equipos, con enormes aciertos pero también numerosos fallos y tras una prórroga, los Lakers dieron el golpe en la pista de sus más acérrimos rivales y aspirantes al título, con permiso de los Cavaliers de LeBron James.

Venció el equipo de Los Ángeles por 109-110. Consiguió así un espectacular espaldarazo a sus aspiraciones y se coloca con el mejor balance de la Liga: 40 victorias y 9 derrotas, por las 39-9 de los Cavaliers y 41-10 de los Celtics.

Pau Gasol fue decisivo porque fue quien mejor mantuvo el tipo en los instantes finales, en los que Kobe Bryant volvió a mostrarse tan irregular como a lo largo de todo el partido. La estrella de los Lakers anotó 26 puntos y tres triples providenciales para forzar la prórroga.

Pero Kobe monopolizó hasta decir basta el ataque de su equipo y muchas veces forzó tiros imposibles, con Pierce punteándolos ante sus mismas narices. Así se entiende su mal porcentaje: 10 canastas en 29 lanzamientos y sus cinco últimos tiros fallados. Sin embargo, Pau Gasol fue más constante en su juego, con 24 puntos, 14 rebotes y 3 asistencias, y sacó a relucir lo mejor de sí mismo en los instantes finales, anotando 5 de los 9 puntos que obtuvieron los Lakers en la prórroga necesaria para deshacer el empate a 101 al final de los 48 minutos de partido.

Golpe de efecto

Los Celtics acusaron la eliminación de Garnett por faltas personales cuando quedaban más de cuatro minutos para el final y la mala puntería de su base Rondo, vital en algunas penetraciones y en la creación de juego ya que repartió 12 asistencias, pero deficiente en sus porcentajes con 7 canastas en 16 lanzamientos.

Los Lakers sufrieron muchos problemas porque fallaron hasta la saciedad desde la línea de tiros libres (17 aciertos en 29 lanzamientos) y porque fueron inferiores en el rebote (47-42). Sin embargo, robaron más balones (12-8) y perdieron menos (11-16).

Uno de sus mayores problemas fue la impunidad con la que dejaron lanzar a House, base reserva de los Celtics, que firmó 16 puntos. Allen y Pierce fueron sus mejores anotadores pero sus porcentajes tampoco fueron buenos, con 19 canastas en 34 lanzamientos entre ambos.

Finalmente, dos tiros libres de Lamar Odom, que jugó un buen partido con 20 puntos y 6 rebotes, le dieron la última ventaja a los Lakers a falta de 16 segundos. Pierce falló, Rondo capturó el rebote, Fisher le hizo falta fuera de la botella. Quedaban tres segundos y Ray Allen, en un tiro punteado por Pau Gasol, falló un triple.

El triunfo de los Lakers, que han perdido el concurso de Andrew Bynum para los dos o tres próximos meses a causa de una lesión en la rodilla, supone un golpe de efecto importante en vistas a la recta final de la fase regular, aunque todavía quedan más de 30 partidos para llegar a los playoffs por el título.

De todas formas, los Lakers denotaron en el partido que deberán resolver el problema que se les presenta a la hora de dar descanso a Pau Gasol porque ni Powell ni Mihm están dando la talla por el momento y Ariza, un alero que puede ayudar en el rebote, tampoco está atravesando por su mejor momento de forma. De manera que Pau Gasol, jugando de pívot, cada vez se hace más imprescindible para el equipo de Phil Jackson.