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Este armenio Vic Darchinyan es un peleador agobiante. Aplica pausas, pero brevemente. La clave de su resonante éxito es sostener una intensa presión a base de contundencia y precisión, avanzando de diferentes maneras con sus ojos bien abiertos, como si fuera un viejo buscador de oro, y apoyándose en una exuberante fortaleza que le permite poder recibir algunos golpes imperturbablemente, a cambio de conseguir espacios para realizar sus violentas descargas. Agreguen cómo pisa el acelerador para cerrar cada round y terminar de impresionar.

Todo eso lo pudo comprobar el esforzado, valiente y alegre mejicano, Jorge “Travieso” Arce, obligado a atravesar por una noche tormentosa en Anahein, el sábado. Incluyendo deterioro provocado por choque de cabezas y fricción en las sogas. Arce, que fue constante y consistentemente golpeado, terminó con cortes en las dos cejas, sus ojos vidriosos y la cabeza llena de grillos, siendo sometido a una necesaria revisión en un hospital para despejar preocupaciones.

Darchinyan, dueño de la corona de las 115 libras, tanto en el CMB como en la AMB y en la FIB, es, sin duda, un peleador dificil, muy dificil, a largos ratos incontrolable. Sólo ha sido vencido una vez en 34 peleas, siendo su victimario el filipino Nonito Donaire, el 7 de julio de 2007, en un ruidoso y espectacular desenlace ocurrido en el quinto asalto, consecuencia de un hook de izquierda fragmenta mandíbula. Fue el Nocaut del Año para la revista The Ring.

Como hábil peleador zurdo, el armenio maneja su jab de derecha con fuerza y rapidez en frecuentes repeticiones, facilitando la aparición sorprendente de una poderosa zurda en directo, que aturde, afloja dientes y te hace tambalear. Utilizando un estilo muy particular con variantes no previsibles, Darchinyan confunde más, porque sabe perseguir y sabe pelear retrocediendo.

Hay momentos en los que muestra una calma sanguinaria. Lo vimos cuando “El Travieso”, con una audacia sin medida, se volcaba en busca de “lograr algo”, y agitando su corazón, atacaba con las dos manos. Darchinyan asimilaba y buscaba la salida más apropiada, es decir, la que le permitía contragolpear y recuperar las riendas del combate.

Fue una pelea con la dinámica necesaria para mantener el interés del público, con Darchinyan siempre adelante en todo: en agresividad, cantidad de golpes y dominio ejercido, lo cual es fácil de traducir en las tarjetas de los jurados.

No se registraron caídas, y la suspensión del combate antes del llamado al último asalto, obedeció a una elemental consideración del médico: para que tres minutos más con cortes expuestos al golpeo del armenio, si Arce no parecía tener las reservas físicas para provocar un milagro.

En principio, “El Travieso” pareció estar molesto, pero rápidamente estuvo claro que esa decisión, tenía sentido. Ahora, ni se les ocurra una revancha. De cien, Arce las pierde todas con Darchinyan.