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Prohibido volver a ver hacia atrás. Aquel brillo que llegaron a tener las Series del Caribe en las épocas de Willard Brown, Willie Mays, Roberto Clemente, Tony Pérez, Steve Garvey y tantos otros durante las décadas de los 50 y los 70, no volverá. Así que no estemos aullando frente a lo que tenemos hoy, cuando los súper-astros descartan la posibilidad de ofrecer algunas gotas de su cada vez más valioso sudor, en estos pequeños Clásicos.

Sin embargo, siempre se producen impactos, y los aficionados de Méxicali deben sentirse satisfechos en medio de las limitaciones imperantes. La coronación del equipo venezolano Tigres de Aragua, con balance de 5 y 1, los tres jonrones en un juego conectados por Adrián González, los cuatro rescates del relevista venezolano Francisco Butto y el duelo entre el boricua Giancarlo Alvarado y el mejicano Walter Silva, ponchando a 11 cada uno, fueron cuatro puntos de ebullición en esta Serie de 2009, en la que reapareció Puerto Rico con los Leones de Ponce y naufragó Dominicana con los favoritos Tigres de Licey.

Tres de las cinco victorias de Aragua fueron por sólo una carrera de ventaja, dos en su última bateada y una en entradas extras, antes de perder su invicto ya con el banderín en el bolsillo. Los Tigres venezolanos arrancaron derrotando a los de Dominicana 3-2, con Brad Knox lanzando seis entradas y un tercio sin hit; superaron a los Venados de Mazatlán 1-0 en un larga batalla de once entradas, decidida por un jonrón de Héctor Jiménez; se impusieron 5-2 a Ponce con pitcheo de Horacio Estrada apoyado por cuatro relevistas; se colocaron a un paso de la conquista doblegando nuevamente a Licey con el mismo marcador 3-2, aprovechando ocho ceros consecutivos de su pitcheo combinado después de haber flaqueado en el primer inning; y aseguraron el título venciendo 5-2 a Mazatlán con una ofensiva de 12 imparables. Mientras lo celebraban, cayeron 9-1 frente al tardíamente resurgente Ponce.

Adrián González, un bateador de 36 jonrones y 119 empujadas con los Padres de San Diego, se convirtió en el primer artillero en volarse tres veces la cerca en el mismo juego, proeza que no consiguieron Willie Mays, Dave Parker, Eddie Murray, Julio Becquer y tantos bateadores de poder destructivo que han pasado por estos clásicos del Caribe.

Cuatro rescates en una Serie es lo máximo que puede aspirar un relevista. En la Serie Mundial de 1974, Darold Knowles realizó siete relevos y Rollie Fingers seis, pero cada uno de ellos salvó dos juegos para Oakland. Rumbo al cetro, los Tigres de Aragua obtuvieron cuatro remates salvadores de Francisco Butto, estableciendo una marca.

Finalmente, usted no se sienta en la butaca esperando ver más de 10 ponches de cada lado, a menos que se trate de Clemens contra Johnson, o Koufax frente a Gibson, pero en esta Serie, Giancarlo Alvarado, de Puerto Rico, fusiló a 11 en apenas 5 entradas y dos tercios, en tanto el mejicano Walter Silva en la acera de enfrente, registró la misma cifra en siete entradas. Consideren que desde el año 2000, sólo tres pitcheres han logrados más de 10 ponches en un juego en el evento.

Cayó el telón en la Serie de 2009, plenamente concientes de que el viejo brillo no volverá.