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Carazo

Después de bregar durante 17 temporadas en el béisbol de Primera División,
el pelotero Jinotepino Arnoldo Calderón cumplió la hazaña de sumarse al
grupo selecto y mínimo de 38 artilleros que han conseguido la cifra
soñada.

Ayer, en el estadio “Yamil Ríos”, donde defendió la camiseta sureña, Calderón conectó un sencillo en su tercer turno del primer juego y llegó a los mil hits.

No pudo el sábado conseguirlo en el estadio “Pedro Selva”, de Jinotepe, donde también la tragedia marcó su vida.

Allí, la tarde del 5 de abril de 2002, Elson David Calderón, de 13 años, hijo del veterano toletero, y un prospecto en la pelota, falleció víctima de los embates de la naturaleza. Se preparaba a practicar béisbol, pero una ráfaga de viento de mucha velocidad hizo colapsar los postes de una cancha de fútbol que estaba en las proximidades del dogout de primera y golpeó mortalmente a Elson.

“Recuerdo todos los días a mi muchacho, que tenía potencial para ser firmado. Esta gesta se la dedico a él, que está en el cielo. Se hubiese sentido feliz de estar acompañando a mi esposa, Leda Palacios, y a sus hermanos, Hilton Arnoldo y Jenny Jaquelin, quiénes desde las graderías festejan con la afición caraceña”, comentó entre lágrimas el veterano jugador, quien reside con su familia en el barrio 25 de julio, de Jinotepe, Carazo y que además de jugar béisbol se dedica a la siembra de los granos básico.

“Eso nunca se olvida. La pérdida de un hijo es más duro que perder a una madre”, exterioriza a EL NUEVO DIARIO el atleta jinotepino.

Siempre “fajado”

“He sido luchador, para llevar el sustento al hogar. Fui taxista, pero estaba vendiendo mi ganado para las compras de los repuestos del carro, y no me resultaba, por eso ahora me dedico al béisbol, la agricultura y la cría de bovinos”, expresa Calderón.

Arnoldo comenzó a esculpir su historia en la década de los ochenta en la
Mayor “A”, con el equipo La Cantera, posteriormente se trasladó al Deportivo de Diriamba, y gracias a sus habilidades fue llamado para integrar al equipo de Primera División de Carazo en 1989. Al año siguiente pasó a las filas de la escuadra capitalina los Dantos, donde continuó cosechando éxito y ganarse la confianza de los estrategas Omar Cisneros y David Hogson.


Posteriormente, jugó en los conjuntos Pinolero, Bóer, Chinandega, San Fernando, Rivas, Matagalpa, Granada y actualmente es el encargado de custodiar el primer costal del team de los Cafeteros de Carazo. Es un trescientista en el béisbol, promediando .303 de por vida, ahora con 1001 hits en su carrera.

Arnoldo Hilario Calderón Gutiérrez es el mayor de cuatro hermanos e hijo
de don Gilberto Gutiérrez, ya fallecido, y de la señora Ángela Calderón.

A sus 44 años de edad, aún está cobijado de fortaleza y capacidad para conectar batazos contra las cercas o hasta tumbar la esférica detrás de
las bardas, gracias a sus condiciones físicas que se vislumbran en su figura atlética que demuestran en él como si tuviera dos décadas menos de vida. Sin duda alguna, ese ímpetu es envidiable para la nueva camada de peloteros a la que se les ha abierto un espacio en este torneo con la expansión a catorce equipos.

“Es un ejemplo, es agresivo. Pese a su edad, todavía tiene corazón de león
y la voluntad para jugar por rato más”, comentó el pimentoso Eddy Talavera,
quien es compañero de equipo de Arnoldo y ya ha tenido la oportunidad de
acompañarlo en las novenas del San Fernando y Tiburones del Granada.

“Somos dos veteranos que no pensamos colgar los spike, todavía bateamos bien”, agrega Talavera. A estos dos hombres no les importa estar ya encima de más de cuatro décadas de vids, simplemente con su actitud y la bendición divina se siguen consagrando en el torneo de béisbol “Germán Pomares Ordóñez”.

El cubano Francisco Santiesteban, manager de los Cafeteros, también se sumó a la celebración. “Es un excelente jugador, aguerrido, tranquilo, entusiasta y disciplinado”.

Hijo de tigre sale rayado

Hilton Arnoldo Calderón, de 20 años, hijo de Arnoldo, considerado como
el mejor prospecto del béisbol rentado, por su fuerza en las muñecas y habilidades a la defensiva, comentó a END que “mi padre es un ejemplo a seguir, él ha sido mi maestro del béisbol y quisiera llegar a ser igual o mejor que él”, dijo la joven promesa, quien se recupera de una lesión en su tobillo derecho.

Pide trabajo

La Junta Directiva de los Cafeteros de Carazo, encabezada por el licenciado Álvaro Portocarrero Silva, minutos después de que Calderón ligó el hit mil, le entregó una placa que se suma a las docenas de trofeos y medallas que se exhiben en la sala de su casa.

“Estoy desempleado, pues para poder jugar los seis meses de temporada renuncié en la Zona Franca Guanica, puesto que no me quisieron dar permiso
los sábados. Tengo la confianza en que alguno de los ocho alcaldes del departamento me emplanille una vez que termine la contienda”.

“Torneo parejo”

El experimentado jugador declaró que “la competencia este año está pareja, no hay trabucos, los mejores jugadores están distribuidos equitativamente en los catorce equipos, en los que se espera descubrir las nuevas caras de la Selección Nacional”, acotó.


Calderon fue preseleccionado en los años 1993 y 1994, y su hijo ya ha emulado sus pasos, pues en par de ocasiones ha sido convocado al seleccionado.

“A Hilton le falta mucho que recorrer, tiene futuro, se debe cuidar de
las lesiones, pero eso es parte de los riesgos del béisbol”, acotó.