Edgard Tijerino
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No hubo cielito lindo. México fue vencido 2-0.

El penal a Giovany que se “comió” el árbitro, el gol de Bradley por cerrar el primer tiempo aprovechando el rechazo del arquero Oswaldo Sánchez, la expulsión de Rafa Márquez por utilizar su pierna izquierda levantada como un machete, el dominio estadounidense en la media cancha, y finalmente la falla de Oswaldo facilitando el segundo gol de Bradley casi sobre el último silbato, hicieron que México se rajara otra vez, cayera de rodillas y llorara.

Saliendo del estadio de Columbus, cada aficionado mejicano parecía el jinete que nos grafica José Alfredo Jiménez en su popular y sentimental corrido, vagando solito en el mundo, llevando en su pecho dos heridas, con su alma destrozada y deseando la muerte.

El fútbol que ofrece México carece de poesía porque no rima, en cambio, el de Estados Unidos tiene ritmo, armonía, solidez, profundidad y gol. En todo instante y en todos los sectores Estados Unidos fue más que México, y sin la menor duda, mereció la victoria.

¿Qué va a pasar con Erickson, el estratega sueco? Nadie lo sabe, pero el problema de los aztecas está en la falta de sincronización de sus piezas. Anoche prefirieron el pelotazo constante facilitando la cobertura, los cierres y las proyecciones del equipo que dirige Bob Bradley, el padre del goleador Michael.

Desde siempre, la presencia, manejo y la capacidad de contención y maniobra en la media cancha han sido un factor usualmente decisivo. Y en esa zona, México se trabó perdiendo pelotas, viendo cortarse sus intenciones ofensivas, en cambio, Estados Unidos, con sus hombres bien ubicados, utilizando con precisión el anticipo, recuperó balones a montones y logró abrir juego para la penetración de sus rápidos delanteros, sacándole provecho a Demarcus Beasley y a Brian Ching, abriendo espacios para Landon Donovan, manteniendo a Clint Dempsey con las luces encendidas, y haciendo crecer la peligrosidad del finalmente verdugo Michael Bradley.

Pueden creerlo, México se mostró más atrevido jugando con un hombre menos, después que Rafa Márquez perdió la cabeza desembocando en una acción agresiva tan incontrolable como tonta. Incluso se acercó varias veces al empate obligando a la defensa estadounidense a multiplicarse y al arquero Howard a socar, hasta que Oswaldo permitió que un balón se colara debajo de su cuerpo.

El primer gol fue bien dibujado. Un corner por la derecha que cobró Beasley haciéndolo pasar encima de medio mundo, devuelto apropiadamente de cabeza por Donovan desde el otro lado para un remate que Sánchez rechazó, y que tomó Bradley oportunamente para sacudir las redes a los 43 minutos.

México no se entregó, ni siquiera con diez hombres, pero Estados Unidos no soltó las riendas del juego, y asestó el tiro de gracia con la falla de Oswaldo para el 2-0.

En otro juego de la hexagonal, El Salvador regresó de un 0-2 para empatarle a Trinidad Tobago, utilizando casi el mismo equipo que enfrentó a Nicaragua, en tanto en amistosos, Argentina superó 2-0 a Francia y España 2-0 a Inglaterra. Costa Rica venció 2-0 a Honduras.