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EL PAÍS
Esta noche se realiza el Juego de Estrellas de la NBA, un auténtico Super-Show con Lebron James y Kobe Bryant encabezando las dos escuadras del Este y el Oeste.

El Boston Garden acogió el primer All Star de la historia. Era 1951. Su repercusión quedó circunscrita a Estados Unidos. No se habían inventado todavía palabras como “globalización” o “repercusión mediática”. Eso quedaba para las décadas de los ochenta y los noventa, cuando surgieron las figuras de Magic Johnson y Larry Bird, primero, y la de Michael Jordan, poco después.

La pugna entre el Este y el Oeste en Estados Unidos era palpable en los cincuenta y daba mucho juego al incipiente deporte profesional. Empezaban ya a despuntar algunas figuras como Ed Macauley, Bob Cousy y Bill Sharman por Este y George Mikan y Bob Pettit por el Oeste. Pettit empezaba a despuntar y dejó una profunda huella en la historia de los All Star en 1962. El Oeste ganó por 150-130 en Saint Louis en un partido que supuso varios records que todavía permanecen: los 42 puntos de Wilt Chamberlain para el Este y los 27 rebotes del propio Pettit para un equipo del Oeste cuajado de tremendos jugadores como Oscar Robertson, Elgin Baylor y Jerry West. Chamberlain fichó por el equipo de San Francisco y, en consecuencia, se adscribió al equipo del Oeste. Aún así, el Este dominó los All Star durante los ocho siguientes años, desde 1963 hasta 1970, gracias a Lucas, Reed, Russell y Robertson, que fichó por Cincinatti. Chamberlain (Los Ángeles) y Robertson (Milwaukee) volvieron al Oeste en 1971. Además apareció Lew Alcindor, luego rebautizado como Kareem Abdul-Jabbar, un pívot que con el paso de los años iba a ser legendario. El Oeste volvió a ganar en 1971.

Las alternativas presidieron los siguientes años hasta que en el Este volvió a enlazar cinco años de triunfos a partir de 1980 gracias a jugadores como Julius Erving, Moses Malone, Nate Archibald y Larry Bird, el jugador que, junto al debutante en el otro lado de la cancha, Magic Johnson, revolucionó la NBA. Era el jugador blanco, contra el negro; el pragmatismo y la austeridad de la América profunda de Indiana, contra el glamour y la fantasía de Hollywood. El duelo disparó las audiencias. El mundo entero empezó a interesarse por la rivalidad Celtics-Lakers, Este-Oeste, Magic-Bird. Los All Star reflejaron lo que sucedía en el campeonato. Magic Johnson dejó un récord todavía no superado de 22 asistencias en 1984 y fue elegido MVP del All Star en 1990 y 1992. Bird lo había sido en 1982 y, además, fue el ganador de las tres primeras ediciones del concurso de triples,
A la sombra de la rivalidad entre Bird y Magic crecía el jugador que iba a superar todas las barreras, a llegar a la cima del talento, a ser el icono del baloncesto y del deporte mundial. Michael Jordan ganó seis anillos y el All Star constituyó para él un escaparate ideal para expresar su talento de una forma más relajada que en la Liga, aunque siempre con el espíritu ganador que le distinguió. Es el jugador que más puntos ha anotado en la historia de los All Star, 262 en sus 13 participaciones, cinco menos Abdul-Jabbar, presente en 18 ediciones. Jordan, además, ganó el concurso de mates en 1987 y 1988.

A la estela de Michael Jordan, empezó a despuntar Kobe Bryant. En Phoenix sumará 11 participaciones en el All Star y fue el ganador de los mates en 1997. Fue dos veces elegido el mejor del partido, en 2002 y 2007, y está decidido a proseguir su particular duelo con el jugador con el que compite por el trono en la NBA. LeBron James, a sus 24 años y en su sexta temporada, también ha sido dos veces MVP del All Star, en 2006 y 2008. Kobe Bryant, a sus 30 años y en su 13ª temporada, se enfrenta al jugador con mejor porcentaje promedio anotador en la historia de los All Star, con 24.3 puntos en sus cuatro participaciones.