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Niños y jóvenes con rostros muy sonrientes y de genuinos sentimientos han invadido el Instituto Nicaragüense de Deportes este fin de semana para competir en las IV Olimpipitos de Nicaragua. Más de 700 jovencitos con capacidades diferentes se encontraron en la pista del estadio Olímpico con la meta de ganar algunas de las disciplinas de atletismo que cada año reúne a los atletas de más corazón que se pueda encontrar en el mundo.

Niños con síndrome de downs, muchachos con deficiencia intelectual moderada, sordos, en sillas de rueda y centenares de padres de familia que se convierten en el público más orgulloso de sus atletas, es parte de ese ambiente que contagia a cualquier amante del deporte nacional o inclusive internacional.

Son muchos de casi toda Nicaragua que compiten con un espíritu en común admirable: la nobleza, la convivencia amorosa con el “rival” y un rato de alegría inmenso. Colgarse una medalla es en realidad un sueño inmenso para estos amorosos competidores o solo hacer una carrera en medio de tanta afición, les llena el corazón a ellos y a los que apreciamos esas caras de orgullo por la tarea cumplida con el máximo esfuerzo.

Ayer se realizaron muchas finales, de jabalina, cien metros para sordos, para síndrome de downs, para niños con deficiencia intelectual y deficiencia intelectual moderada.

Para hoy se disponen a efectuar la última jornada de los Olimpipitos, en un ambiente que no debe perdérselo si quiere disfrutar la cara de felicidad que cada uno de estos ejemplares atletas compiten desde principio a fin. Desde las 8 a.m. la actividad arranca en el IND. Los Olimpipitos son los amos y señores de la pista.