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El Betis marcó dos goles en los primeros 24 minutos. Un discutidísimo penalti metió al Barça en el partido, mientras Eto’o anotó los dos tantos que le dieron el empate a los azulgrana y evitó la derrota en la jornada 22 de la Liga Española.

Hay un Barça muy bueno sin Messi y otro invencible con él. Por lo que hace y por lo que acobarda al adversario. Guardiola intenta protegerle de su fragilidad muscular y, amparado en la ventaja de que disfruta sobre el Madrid, le ahorra gasto, especialmente si viene de un partido con Argentina. Lo hizo ayer en el Ruiz de Lopera y no le salió gratis. El Betis tuvo el partido, pero Iniesta, Eto’o e Iturralde protegieron la invulnerabilidad blaugrana. El Madrid, al fin, encuentra un clavo ardiendo. Un heroico Ricardo estuvo de su parte.

Eto’o agotó la excepcional resistencia del portero Ricardo y evitó la primera derrota del Barcelona en 22 partidos de Liga. Ese récord sigue vigente, aunque el empate haya roto la racha de 10 partidos seguidos con victoria y la de nueve desplazamientos continuados de a tres puntos cada uno.

El Barcelona aterrizó en Sevilla a mediodía. Almorzó y descansó en un hotel, traspasó el Ruiz de Lopera a las 18.30 y cuando Iturralde González sopló el silbato a las 20.00 y el Betis sacó de centro, sobre el campo no estaban ni Messi, ni Henry, ni Touré Yaya, ni Márquez. Pep Guardiola dio el cambiazo: situó en un terreno más estrecho de lo habitual a Hleb, Iniesta, Keita y Martín Cáceres.

En menos de media hora de desconcierto defensivo, el intocable líder recibió dos golpetazos que pusieron a prueba, una vez más su capacidad de reacción.

El Betis paralizó los terminales del Barcelona, salvo a Iniesta, que fue creciéndose hasta convertirse en el único peligro cierto y constante de su equipo durante todo el primer tiempo. En el perfil ofensivo, Chaparro exprimió un rendimiento cercano al 100% en un saque de esquina lanzado por Emana y cabeceado a la perfección por Melli (17’) y en un centro de Sergio García que encontró en soledad deseada a Mark González (24’), con tiempo para controlar el balón con el pecho y soltar un latigazo con la izquierda digno de las mejores zurdas del momento.

El Barcelona se tambaleaba y no descubría un resquicio que le devolviera estabilidad. Sólo Iniesta, con sus incursiones, sus recortes y sus paredes. Y del manchego llegó el auxilio en la última jugada del primer tiempo. Le tocó Juande dentro del área y el árbitro Iturralde señaló el penalti que, visto una y mil veces repetido, parece al fin una pena digna de ser ejecutada desde los 11 metros.

El principio del fin del Betis fue el primer gol de Eto’o, que no pudo transformar el penalti ‘en directo’, pero recogió el rechace de Ricardo y estableció el primer escalón para mantener la imbatibilidad.