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Diario Granma / LA HABANA / CUBA
Tres años pasan volando. Parece que fue ayer cuando asistimos al apoteósico recibimiento tributado por la población capitalina a los peloteros del equipo que compitió en el Primer Clásico Mundial, ganadores de un segundo lugar que brilla como un título.

Fue una hazaña del béisbol cubano, una demostración de su nivel, del extraordinario esfuerzo de los jugadores y los técnicos, quienes dieron lo mejor de sí ante rivales de jerarquía, los más difíciles enfrentados por un equipo nuestro en varias décadas.

Ahora, con la preselección de 43 jugadores entrenando en el Latinoamericano y el Segundo Clásico a las puertas, los comentarios y los pronósticos están a la orden del día, lógico en un pueblo para el que este deporte es una pasión.

Entonces, valdría la pena hacerse dos preguntas.

¿Qué tiene Cuba?

Mucho, comenzando por la experiencia de haber aprobado con sobresaliente el examen del Primer Clásico. Un grupo de los aspirantes a integrar la nómina de 28 son veteranos del anterior certamen y conocen la calidad de los rivales.

Tiene también a sus peloteros en forma, después de 57 partidos de la XLVIII Serie Nacional. Con el trabajo en casa, y la salida hacia Puebla para la adaptación a la altura, la selección nacional pudiera ser la que en mejor forma deportiva llegue para enfrentar un reto de tal magnitud.

Higinio Vélez asegura poder armar un conjunto superior al de 2006. Con más fuerza, si hombres como Despaigne, Peraza y Bell hacen el equipo. Y aunque la fuerza no lo es todo, sí será un factor a ponderar en el estadio Foro Sol, pues los 2 240 metros de altura del Distrito Federal mexicano hacen que el aire sea más liviano y la pelota bote más.

No fue la ofensiva el punto flaco de Cuba en la anterior edición. Se promedió 283 (cuartos), con 8 cuadrangulares en igual cantidad de partidos, y una docena de dobletes, segundos en ese casillero. La debilidad mayor radicó en el descontrol de los lanzadores: 41 boletos en 72 innings resultaron demasiados. Es un mal observado en nuestra Serie Nacional, con muchos serpentineros sin experiencia. Ahora bien, el grupo convocado en esta ocasión, desde Lazo hasta Norberto, posee calidad y oficio para hacerlo mejor.

¿Qué tienen los demás?

Tienen bastante, por supuesto, desde la modesta Sudáfrica hasta los anfitriones mexicanos, quienes desde hace meses blasonan de confeccionar el mejor elenco de todos los tiempos, amparados en una tanda del terror conformada por Adrián González, Jorge Cantú, Edgar González y Alfredo Amezaga, los dos primeros con 65 jonrones y 214 carreras impulsadas en la última temporada de las Grandes Ligas.

México presenta, además, monticulistas de calibre como Matt Garza con una recta de cuatro costuras que topa las 97 millas, el zurdo Oliver Pérez, un abridor de 27 años que ponchó a 180 rivales en 194 entradas, quizá el designado frente a Cuba; y el cerrador Joakim Soria, 1,60 de promedio y 42 juegos salvados.

No se puede despreciar a los australianos, quienes cuentan en su roster provisional con cinco jugadores ligamayoristas, de ellos cuatro lanzadores. Australia nunca le ha ganado a Cuba en un evento internacional de alto nivel (el éxito en la Copa Intercontinental del 99 fue frente a un Cuba B), pero vendió cara su derrota en la Copa del Mundo de Taipei07. En cuanto a Sudáfrica, al parecer el pariente pobre del grupo, también suma cinco hombres que juegan en sucursales de Grandes Ligas.

Si Cuba consigue, como todo el mundo espera, pasar a la segunda ronda en el ya conocido Petco Park, de San Diego, ahí las cosas se complican, porque del grupo asiático deben salir dos potencias, Japón y Corea del Sur, superiores a Taipei de China y la República Popular China.

Los nipones comenzaron su preparación con la disciplina que los caracteriza, y pudieran presentar un dream team, con Ichiro, Aoki, Fukudome, Matsunaka, Murata, Ogasawara, Iwamura, Johjima y Kawasaki, a los que habría que agregar al lanzador Daisuke Matsuzaka, quien tira siete lanzamientos distintos: recta de cuatro costuras, recta de dos costuras, recta cortada o cutter, slider, curva, tenedor y el famoso gyroball, un invento del científico en computadoras Ryutaro Himeno.

Sudcorea asistirá con la mayoría de sus campeones olímpicos, a excepción del cuarto bate Seung-Yeop Lee, que declinó la invitación a jugar en el Clásico. Los sudcoreanos lideraron el pitcheo de la justa anterior, 2,00 exactamente, y su defensa fue también de lujo. Adversarios muy difíciles, como lo demostraron en Beijing.

Es este el contexto en el que se desarrollarán las dos primeras rondas. Cuba respeta a sus contrarios, mas se ha ganado el respeto de ellos con su entrega en el terreno, out por out, jugada por jugada. Con el espíritu de que la principal estrella es el equipo, nuestros jugadores saldrán a ofrecer un espectáculo superior al de tres años atrás.