Jorge Eduardo Arellano
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David Beckham se ha ganado el desprecio de los aficionados del Galaxy.

Para la prensa deportiva tiene todos los ingredientes de una 'telenovela' a la espera de un fin, para los directivos del Galaxy de Los Ángeles es un 'circo' y para los hinchas el asunto se resume así: "la traición de Beckham''. El 'pop star' del fútbol reiteró que desea continuar en el Milán italiano, al que llegó como cedido, lo que deja en el aire el tiempo de contrato que le resta en el Galaxy.

Este nuevo desplante de Beckham ha colmado la paciencia de los seguidores, que cada vez quieren saber menos del jugador, que en su primera rueda de prensa a su llegada a Estados Unidos, en julio de 2007, congregó a 5,000 curiosos.

Fue la misma presentación, en la que de manera inconsciente Beckham se refirió en inglés al fútbol como 'football', el término común en Gran Bretaña para definir al deporte 'rey', en lugar de 'soccer', el usado en Estados Unidos.

''Perdón, supongo que ya me iré acostumbrando'', enmendó avergonzado, para luego reiterar que llegaba al Galaxy con el objetivo de convertir en Estados Unidos al 'soccer' en un deporte tan popular como el béisbol o el baloncesto.

Ése fue el objetivo del fichaje de Beckham por parte del Galaxy, que le paga 6,5 millones de dólares por temporada, y de la Liga Profesional de Fútbol (MLS). Aunque ahora existen temores de que ni se cumpla hasta el final.

Si al final Beckham no regresa al Galaxy, algo que sólo depende del dinero que esté dispuesto a pagar él y el Milán, se evitará encontrarse con el rechazo de los aficionados y, especialmente, del resto de los seguidores de la MLS.

La opinión generaliza dentro de la Liga es que Beckham nunca llegó a Los Ángeles para promocionar la difusión del fútbol sino para difundir su imagen y, especialmente, la de su esposa, Victoria, dentro del mundo de Hollywood, que era el gran sueño de la pareja.

Desde Milán Beckham admite que será muy difícil volver a Los Ángeles después de todo lo que ha sucedido en los últimos días.

''Espero que las cosas vayan por el buen camino, aunque no está en mis manos continuar con el AC Milán. Y si tengo que regresar, lo haré porque soy un profesional'', señaló.

Los seguidores del Galaxy, que ya han sufrido con Beckham dos temporadas sin poder estar en la fase final y la decepción de tener al peor equipo de la Liga, según las estadísticas, tampoco tienen ya interés en que vuelva. Y más si sólo lo va a hacer por “obligación”.

Además, ahora los hinchas entienden que el verdadero objetivo del inglés de llegar al Galaxy era entrar al mundillo de Hollywood, como quedó demostrado con la compra de una casa de 22 millones de dólares en Beverly Hills para tener a Tom Cruise de vecino.

Mientras que en la cancha, hasta el momento, los forofos del Galaxy no recuerdan haberle visto hacer un partido inolvidable.

Todo lo contrario, han visto cómo el jugador mejor pagado en la historia del fútbol de Estados Unidos, en dos temporadas sólo marcó cinco goles y se ha llevado un salario de 13 millones de dólares para luego ir a tener su mejor rendimiento en Europa.

Los directivos del Galaxy también han tenido que asumir esa misma realidad y son conscientes que un regreso de Beckham por la fuerza ya no es la mejor opción para el futuro del equipo, pero tampoco están dispuestos a permitir que se quede en Milán por sólo tres millones de dólares.