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ROMA/ESPNdeportes.com

Sin Kaká, Ronaldinho y Pato, el trío brasileño que es su mayor punto de fuerza, y también sin Shevchenko y Borriello, lesionados de largo curso, Carlo Ancelotti no tuvo más remedio que parar a su equipo con un insólito 4-4-1-1 en el que la ofensiva estaba toda sobre las espaldas de Seedorf, enganche, e Inzaghi, único delantero.

Alcanzó con eso para obtener el triunfo, si bien hay que decir que el tanto de Clarence Seedorf, único y decisivo en el match fue viciado justamente por una falta de su compañero. De cualquier manera, Milan ahora suma 48 puntos, mantiene la tercera posición y la distancia con respecto a los dos primeros, mientras que Cagliari sigue teniendo 37 y ocupando la séptima plaza.

Con 48 puntos el Milan se encuentra a dos del Juventus que superó 2-0 al Palermo, y once detrás del líder Inter, vencedor del Bologna 2-1. En su actual posición el Milan asegura su regreso a la Champions.

El triunfo de Milan no fue justo: Cagliari le jugó de igual a igual, así como había hecho ante Inter en esta misma cancha y en Turín, cuando derrotó a Juventus, y también tuvo las mejores ocasiones para anotar, en especial un espectacular remate de Cossu que fue rechazado por el poste a la derecha de Abbiati, con el arquero ampliamente vencido.

Pero vayamos por orden: Milan puso a Beckham y Jankulovski de aleros, con Zambrotta y Favalli detrás de ellos y Pirlo y Flaminí volantes centrales. Con este conformación, Milan fue mucho más sólido en el medio, claro, pero su única arma ofensiva fue el centro a la olla, donde el pobre Inzaghi luchaba una batalla perdida contra tres defensores.

Así y todo, Superpippo se las ingenió para crear un par de ocasiones, en especial una espectacular volea de derecha, ingresando al área muy abierto por el costado derecho, que casi se le cola a Marchetti cerca del primer palo.

En frente Cagliari, fiel a su 4-3-1-2 con Cossu enganche detrás de Acquafresca y Jeda, maniobraba con mucha más fantasía y velocidad y también creó un par de ocasiones, pero mucho más claras: un cabezazo de Acquafresca en jugada de pelota parada y, en especial, una media vuelta del mismo delantero, desde el borde del área chica, que Abbiati salvó con el pie.

En la segunda etapa, Milan pareció enredarse un poco, porque el juego ya no fluía ni siquiera por los carriles laterales. En ese segmento, Cagliari fue un poco más y pareció poderlo ganar, con ese remate en el poste de Cossu ya contado al comienzo.

Pero en el mejor momento visitante, llegó la ventaja local: López trató de proteger la salida de Marchetti, Inzaghi metió un empujoncito casi invisible pero determinante, porque el defensor fue a chocar con su guardavalla y la pelota le quedó a Seedorf, quien con un derechazo rasante la mandó a guardar.

Como suele pasar, luego de la ventaja Milan la justificó con el juego, porque en la última media hora su maniobra fue mucho más precisa y, al poder jugar de contra, creó varias ocasiones más, la más clamorosa otra vez con Seedorf, quien de media vuelta levantó demasiado el zurdazo.


En el final, Ancelotti, entre los silbidos de su propia tribuna, lo sacó al único delantero, Inzaghi, para ponerlo a Ambrosini, copiando así la táctica de su colega Mourinho. Silbidos o no, la movida sirvió porque Milan no sufrió más sobresaltos, gracias también a la tarea de los defensores y en especial de Paolo Maldini, la gran figura del match, y llevó en puerto un triunfo realmente muy valioso por el momento de emergencia del plantel.