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MADRID/ El Mundo

Empieza lo bueno. Ya están aquí los días finales de febrero de los que hablan los entrenadores, esos en los que comienza a decidirse la verdadera competición. Hasta este momento muchos equipos podían haber fallado. Ya no. Quien pinche a partir de ahora, con la excepción del Barcelona en Liga --que no en Champions--, está muerto.

De todos modos el Barça ya no ve tan claro que la Liga la gane paseándose. Yo creo que sí, pero el mensaje que sale del vestuario es que hay que tener mucho cuidado con el Madrid. Los jugadores no olvidan que hace dos años sacaban la misma distancia que ahora y los merengues le remontaron. La cosa ha cambiado porque aquel vestuario estaba roto. Había una serie de grupitos que rompieron la unión del plantel. Este año es distinto. Todos reman en la misma dirección, aunque Samuel Eto'o se ha torcido esta semana del camino. El africano ya ha salido a la palestra piando como otras veces ha hecho. No es que Samuel no tenga razón, porque casi todo lo que suele decir es verdad, pero no era el momento de soltar frases tan duras como las siguientes: "No me gustan los jugadores --en alusión a Messi-- que besan su camiseta tras marcar un gol, porque no dudarán un segundo en cambiar de equipo si al día siguiente alguien les ofrece unos millones más". Otra: "El club de mi corazón es el Mallorca y actualmente trabajo para el Barça". Y más: "El verano pasado no era realmente bienvenido en el Barcelona, porque cierta gente del club dudaba de mí. Y eso, porque yo había sufrido una seria lesión y había tardado en recuperar mi mejor forma. Hoy nadie duda de mí. La gente olvida rápido".

El poder que le da a Eto'o ser el máximo goleador de Europa le ha hecho sacar el rencor que tenía desde el verano pasado contra los que le querían vender. A esos --en especial a Txiqui Begiristain--, Samuel le ha venido a decir que le renueven o si no que le traspasen a otro lado. Pero el camerunés no se conforma con firmar una ampliación de contrato ganando lo de ahora. Él quiere situarse al nivel de Messi. O sea, ganar 10 millones de euros limpios. Huele a que al final, el Barcelona le va a decir que se marche. En una encuesta realizada hace un par de días, desde varios sectores de la prensa catalana, la mayoría de aficionados mostraban su preferencia por el traspaso de Eto'o. Yo me apunto a esa corriente, si luego invierten bien el dinero de la venta --Villa o Benzema son los mejores situados para ser el próximo delantero barcelonista--, que por otra parte no se espera que sea demasiado. Los posibles clubes interesados, que no son tontos fichando (menos el Real Madrid, sí), saben que el Barcelona tiene que vender ahora al jugador porque para al siguiente quedará libre. Esa arma y los goles son con lo que juega Eto'o para cambiar de aires. Apunten posibles destinos: AC Milan, Inter, Chelsea, Manchester City e incluso Real Madrid.

Mientras esto sucede en Barcelona, en el Real Madrid se frotan las manos ante una posible guerra de vanidades en el vestuario culé. Parece complicado que eso ocurra, pero como no gane el Barça al Espanyol en el derbi, y el Real Madrid venza al Betis, ojo a la Liga. No creo que al final ocurra lo de hace dos años, de dejarse escapar una ventaja tan amplía, pero algunos jugadores culés como Busquets o el propio Guardiola advierten que "al Real Madrid jamás se le puede descartar de la lucha por un título". Otros como Xavi aplauden el carácter merengue. "En Madrid creen en las remontadas, la mentalidad de unos y otros es diferente. En la situación actual, si ellos tuvieran nuestra ventaja, diríamos que es imposible remontar".