Edgard Tijerino
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Desde hace largo rato, las alarmas han permanecido encendidas frente a las embestidas de los usuarios de esteroides y cualquier otra clase de estimulantes, tendientes a estirar los límites en el deporte mundial.

No teníamos una idea clara del ensanchamiento que se le aplicaría al atractivo “más rápido, más alto, más fuerte”. Es el impulso a la comercialización de los deportes --también sin límites-- lo que permite a los grandes beneficiados, condenar a los que son atrapados haciendo alteraciones, a sabiendas que continúan muchos circulando, y que las medidas tomadas son insuficientes para frenar la distorsión.

¿Cómo sanear sin cortar? Sólo la amputación evita que la gangrena te destruya, y aunque el negocio no se detiene con los desenmascaramientos de atletas supuestamente puros como Marion Jones, Lance Armstrong y Alex Rodríguez, lo grave es permitirles mantenerse en actividad agrandando cifras, algo que el béisbol facilita. Si el ejemplo es “hazlo por primera vez y puedes seguir atravesando controversias”, los intentos no van a detenerse…Claro, a diferencia de lo que piensa Jason Starks, yo considero que lo más dañino que le ha pasado al béisbol es la venta de una Serie Mundial como ocurrió en 1919.

¿Se imaginan si aquel grupo de peloteros hubiera continuado en acción? Joe “Descalzo” Jackson tenía 30 años y 13 temporadas cuando fue sacado del béisbol por participar en ese sucio “operativo”; el derecho Eddie Cicotte con temporadas de 28 y 29 victorias, no volvió a lanzar después del juicio al terminar la temporada de 1920.

El único caso en que las cifras están a salvo es el de Pete Rose. Apostó como manager, pero sus 4,256 imparables y 10 temporadas con 200 o más, no admiten discusión.

Es más, como pelotero, debería estar en el Salón. Supongo que si el dueño de las mejores calificaciones en Harvard se distorsiona en su conducta más adelante, sus notas no serán borrradas porque son tan legítimas como los records de Rose. Pero no es el caso de Barry Bonds, Roger Clemens, Alex Rodríguez y tantos otros. La velocista Marion Jones perdió sus medallas de oro y sus records, como ocurrió con Ben Johnson. Se mantuvo el registro de 2.45 metros en salto alto de Javier Sotomayor, “pecador” después de haber establecido esa marca.

¿Van a llenar de asteriscos los libros de records?. No es algo tan sencillo como marcas de atletismo bajo techo y al aire libre.

Lo complicado es que en ningún otro deporte se tiene tanto aprecio por tantas cifras, como en el béisbol, precisamente el más contaminado de todos y hasta hoy el más tolerante.

Sin cortar, es imposible sanear. Incluso sanciones breves, no compensan ni ayudan, pueden llegar a ser consideradas luces verdes para continuar. El enderezamiento tiene su valor, pero ¿qué hay alrededor de la alteración de números con ayuda ilegal?
dplay@ibw.com.ni