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Sin importarle la apatía mostrada por los aficionados, incapaces de corresponder a la importancia de su presencia en la Liga Profesional, Cheslor Cuthbert, jugador de los Reales de Kansas City, no se limitó en la exhibición de sus habilidades defensivas y ofensivas. Es más, se le ha visto imprimiendo esfuerzo en cada turno al bate, procurando rendir al máximo en cada jugada en la segunda base y siendo incidente en el crecimiento ofensivo de los Indios del Bóer.

Activo con la Tribu desde el 20 de noviembre, como parte de un proceso instruccional con el que se pretende su consolidación como camarero, Cheslor ha demostrado que tiene la capacidad y el carácter para convertirse en un segunda base solvente. De igual forma, ha dejado en evidencia que para mantenerse en el beisbol de más alto nivel en el mundo está dispuesto a salir de su zona de confort, que es como fildeador de la tercera colchoneta, mostrando de esa forma un alto grado de madurez como pelotero profesional y un compromiso admirable por mantener el nombre de este sufrido país en la Gran Carpa.

Luego de la pausa provocada por las actividades religiosas del país, Cheslor jugará este fin de semana sus últimos tres partidos en la actual edición de la Liga Profesional. El viernes, en el Estadio Nacional Denis Martínez enfrentará a los Tigres de Chinandega de Curth Smith; el sábado, en el Yasmil Ríos Ugarte se verá las caras con los Gigantes de Rivas de Wuilliam Vásquez y el domingo, en Managua, se despedirá en el duelo que sostendrán los Indios contra el Oriental de Granada de Omar Cisneros. Así que para quienes no han podido verlo jugar en territorio nacional todavía hay chance.

No escatima esfuerzo

Consciente que de una exitosa transición de la tercera base a la segunda almohadilla depende su establecimiento en Grandes Ligas con los Reales, Cuthbert no ha escatimado esfuerzo alguno por conseguirlo. Se le ha visto siempre dispuesto a mejorar y así estar listo para el entrenamiento primaveral.

Desde que se anunció que jugaría con los Indios, se advirtió que no se le exigiera jugar a la perfección una posición con la que tenía poco acercamiento y en la que podría mostrar debilidades. Ahora, una vez que se ha contemplado su accionar en ese espacio defensivo, se puede concluir que tiene la capacidad para hacer un gran trabajo y que la experiencia que pueda ir adquiriendo será clave para que alcance un alto nivel de solvencia.

Durante su estadía en esta edición de la Liga Profesional Cheslor ha cometido seis errores, algo que era de esperarse por su falta de familiaridad con la posición, aunque también se le ha visto realizar grandes jugadas y muy buenos tiros hacia la inicial. Seguramente estos partidos con los Indios le han servido para habituarse como camarero, para conseguir mayor seguridad y conocer mejor los movimientos necesarios para alcanzar el rango de cobertura que la segunda base requiere.  Por lo visto, se le augura un futuro prometedor, siempre y cuando realice los ajustes necesarios que le permitan jugar con mayor seguridad, mostrarse habilidoso cubriendo hacia ambos lados y lanzar certero a la primera base, principalmente en el momento de una doble matanza.

Buen trabajo

Desde el cajón de bateo Cuthbert no desentonó y tampoco pareció estar fuera de forma, pues en 12 juegos acumula un promedio ofensivo de .372, además de 11 carreras anotadas y 15 empujadas, más de una por juego. A esto hay que sumarle par de dobletes y tres cuadrangulares, evidencias claras de su bateo de poder. Estas cifras cobran mayor significado cuando se toma en cuenta que Cheslor arribó a los Indios tras aproximadamente un mes sin tener acción en juegos oficiales.