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En ciertos momentos de frustración extrema, me pregunto si Managua merece tener una plaza en nuestro beisbol. Hubo un tiempo en que existía el boerismo. Era algo hermoso y tenía significado. Amor a un equipo y sobre todo, amor al beisbol. Hoy, ir al Estadio para transmitir juegos, dan ganas de llorar. Es depresivo. Ni siquiera el debut de Cheslor Cuthbert, sin duda un lujo, hizo sonar los despertadores. El público capitalino continuó durmiendo como si hubiera perdido el interés en el deporte que agitaba corazones y movía resortes.

¡Diablos, ahí estaba Cheslor, un costeño big leaguer de verdad, y el público en su casa, junto al aparato de radio o frente al televisor! No es posible dejarlo solo. Su presencia aquí, obedece a una actitud solidaria, ofreciendo su voluntad, buscando conexión, mostrando sus habilidades. Bien pudo decidir entregar todos estos días a su familia, o distraerse, pero prefirió someterse al calendario de juegos de los Indios y esforzarse entre los naturales límites de tolerancia. ¿Qué hacemos con nuestro agradecimiento?

El Bóer está peleando el liderato pero eso no parece importar. La gente participa en los programas de radio, pero no va al Estadio. Ni juntando a Cheslor con Cabrera. Qué tristeza ver las ventanillas de boletos tan abandonadas como la que grafica García Márquez en la estación de trenes de Macondo. ¿Qué es lo que está pasando con el beisbol en Managua? Una pregunta tan sin respuesta como el desvanecimiento del interés, mientras se construye un nuevo Estadio.

Aún sin pisar el acelerador a fondo, Cheslor registra 372 puntos en 43 turnos con 16 hits, 11 anotadas, 2 dobles, 3 jonrones, 15 impulsadas, 6 ponches y 9 boletos. Las cifras son refrescantes y su aporte tiene significado. Merece Cheslor una buena despedida, que evite un silencioso arrepentimiento de su parte. No, no era ese vacío lo que él esperaba, aunque no lo diga, aunque la sonrisa y la mirada brillante, no abandonen su rostro, aunque parezca no perder entusiasmo pese a ver las tribunas despobladas.

No puede irse Cheslor con un recuerdo borroso de su aporte al espectáculo. No puede lamentar la indiferencia. La falta de gratitud es imperdonable. Levántense y vayan al Estadio este domingo a las 10 de la mañana. Se trata además, de mostrar amor por el beisbol. Si hemos perdido hasta eso, qué sentido tiene invertir en un Estadio aquí en Managua.