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Después de cada disparo del pitcheo indio, el mánager Padilla cierra los ojos y eleva una plegaria al cielo. Cuando los abre, ve todo borroso. Hay hombres en las bases corriendo alegremente, pelotas viajando hacia los jardines, golpes, wild, pasboles, boletos, batazos dañinos, y todo eso desemboca en la desesperación, como anoche, con el Bóer perdiendo 7-4 un juego que de haberlo ganado, lo hubiera proyectado al subliderato saltando precisamente sobre los Tigres del Chinandega, sus victimarios, y ahora colíderes con los Gigantes de Rivas.

El momento inolvidable del juego, Cheslor Cuthbert en el plato con las bases llenas en el fondo del sexto y la pizarra adversa a la tribu 6-4. José David Rugama lo colocó en dos strikes con una bola, para dominarlo con un batazo al jardín derecho. Esa fue la última gran posibilidad de los Indios.

UN BUEN INICIO

Con un out, el Bóer tomó ventaja en su primer turno por doble de Cabrera contra el muro del jardín derecho e hit remolcador de Vladimir Frías. El poco público estuvo detrás de cada zancada de Everth, doblando por tercera y lanzado hacia el plato. Aterrizó estirando su mano izquierda y barriendo ligeramente el plato, para establecer el 1-0 contra el pitcheo del derecho Marcos Frías. Los Indios continuaron sonando los tambores: hit de Cheslor hacia el right, llevó a tercera a Vladimir, y otro cohete de Mateo al centro, aumentó 2-0. El inning estaba para más con el pasbol de Marval moviendo a los corredores a tercera y segunda, pero Gimenez se ponchó y Urbina entregó una pelota sencilla al short. Evitar un mayor daño, hizo sonreir a Marcos Frías.

El bateo de los rugidores se activó de inmediato y recortó distancia 2-1 en el inicio del segundo contra un inseguro Fidencio Flores. Hits seguidos de Curt Smith y Yurandel de Caster, hicieron productivo el roletazo lento a tercera que aceleró a Everth viniendo desde atrás, tomando la pelota y disparando a primera con poder y precisión. Un buen out, pero sin impedir la anotación de Smith. Se enderezó Fidencio y aunque cedió boleto a Rayo después de dos outs, dominó a Fausto Suárez. Con ventaja india 2-1 el partido quedaba abierto.

FIDENCIO SE TAMBALEA

El empate 2-2 llegó en el cuarto. Fidencio golpeó a De Caster el primer hombre, Marval siguió con hit que lo hizo desplazarse hasta la antesala, y anotó trotando despreocupadamente por hit de Edgar Montiel. El rancho estaba echando humo, pero roletazo de Rayo y línea de Suárez, apropiada para la atrapada de Frías, completando el doble play pisando segunda, recortaron drásticamente la capacidad de agresión del Chinandega, mientras Fidencio se tambaleaba aturdido.

En el cierre, el Bóer respondió y recuperó la riendas adelantándose 3-2. Hit de Urbina, un lanzamiento wild, y cohete del lead-off Cacéres con dos outs, golpearon a los Tigres. Pero ¿qué garantía proporciona una carrera en este beisbol de tanta inseguridad? Ninguna. En el inicio del quinto, la pequeña ventaja india, fue borrada en un abrir y cerrar de ojos. Boleto a Munguía y hit de Valle, sacaron de las brasas encendidas a Fidencio y entró Alexander Bosher. Lo recibió Jimmy con una cuchillada forzando el abrazo 3-3.

TODO CONSUMADO

La batalla se desequilibró en la azotea del sexto inning, cuando Chinandega marcó tres carreras contra Bosher para adelantarse 6-3, una ventaja finalmente imborrable. Hit empujador de dos carreras de Jimmy y otro productivo de Yurandel, doblaron las rodillas de los Indios, que respondieron débilmente con su cuarta carrera en el cierre, aprovechando un error de los Tigres, que continuaron arremetiendo fabricando su séptima anotación en el octavo contra ese pitcheo cojo, impulsada por el tercer hit de Jimmy, sellando la pizarra.