Harold Briceño Tórrez
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De la calidad boxística de Román “Chocolatito” González, el mejor boxeador libra por libra del mundo, nadie puede dudar. Su talento dentro del cuadrilátero no admite discusión alguna. La grandeza de sus logros, no existe forma de opacarla. Sin embargo, hay mucho que señalar sobre la asesoría que el pequeño de puños explosivos está recibiendo en cuanto al manejo de su carrera en el pugilismo rentado. Cuidado se están equivocando.

Me refiero específicamente a las recientes declaraciones que el tetracampeón mundial diera tras su viaje a Japón. Esas mismas en las que afirma que solamente si le dan la cantidad que él pide pelea con el rival que le propongan. Añadiendo a eso que de no recibir la bolsa que pide, no peleará. “Vamos a decir que no mientras no me paguen lo que quiero”, le dijo Román al colega Levi Lina.

Detengámonos un rato a pensar en este asunto. No hay forma de negar que Román se merece que le paguen mejores bolsas, de eso no hay duda, pero, su postura de no pelear, como en forma de protesta, ¿es verdaderamente lo mejor?

¿Qué pasaría si HBO dice que no va a pagarle lo que pide? ¿Quién sale perdiendo? ¿Román o HBO? Tomemos en cuenta que si la famosa cadena televisiva toma la decisión de no seguir con el “Chocolatito” todavía le quedan boxeadores que le ayudarían a mantener su nivel de importancia, pero si Román pierde la tutela de HBO, tal pérdida sería demasiado para un boxeador al que su categoría lo condena a un protagonismo eclipsado. Creo que quienes asesoran a Román deberían reconsiderar su posición actual. Aclaro, no estoy en contra de que el rey de los pesos mínimos reciba bolsas que remuneren la calidad exquisita de su boxeo.