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Dejando un Bóer casi en ruinas después de esa derrota por 11-5 frente al Oriental, Cheslor Cuthbert, el big leaguer pinolero de los Reales de Kansas, colgó su guante, metió su bate en el baúl y vio como sus ilusiones de ser incidente terminaban deshilachadas pese a sus cifras, registrando .340 puntos en 15 juegos, con 3 jonrones, 16 empujadas, 11 anotadas, 2 dobles, 7 ponches y 10 boletos. Seguramente, golpeado más por la pesadumbre que por el disparo de Juan Serrano, Cheslor sujetó el impulso de algunas lágrimas en uno de los rincones de la caseta de estos Indios fatales. Hace unos días, a solo medio juego de la cima, el Bóer tuvo la oportunidad de saltar hacia el liderato, pero se hundió en un pantano, y no sabe como salir mientras el Oriental se le acerca amenazante, a dos juegos.

Cuando se puso en marcha el partido, la escasez de gente provocaba una sensación de abandono a Cuthbert y pensé titular “Imperdonable”, descargando toda mi molestia, pero poco a poco, perezosamente, fueron entrando aficionados, no de la forma esperada pero en cantidad suficiente para disimular. No fue el partido esperado en el adiós de Cheslor. El jonrón de tres carreras disparado por Ronald Garth destrozó lo intrigante en el séptimo. El Bóer había igualado la pizarra 2-2 y luego se acercó 5-6, pero en ningún momento fue más que el Oriental de Omar, y al desequilibrarse la pizarra 9-5, antes del tiro de gracia con dos carreras del Oriental en el octavo, los Indios se sintieron en un campo nudista con su beisbol confuso y sin taparrabos.

OTRO MAL INICIO

Como ha estado ocurriendo recientemente, el Bóer arrancó mal. El zurdo Jean Carlos Granados quedó atrás 2-0 en el primer episodio, víctima del doble abridor de Iván Marín, un mal tiro de Frías, quien fue trasladado a tercera para abrirle espacio en el short a Everth Cabrera, sobre batazo de Donel Linares e hit de Juan Carlos Torres. Dos carreras sucias que debieron haber sido limpias, porque Frías se precipitó buscando un out improbable después de cortar un roletazo difícil a su izquierda, y de frenarse un poco para afinar el tiro, no saca el out. En lugar de hit y error, el anotador consideró equivocadamente que hubiera sido out y solo apuntó error. Esa ventaja fue el equivalente a dos palmadas en la espalda del abridor derecho de los Tiburones Róger Luque. Everth Cabrera y Cheslor hicieron dupla en el short y segunda base.

Los Indios nivelaron la pizarra en el cierre del segundo, sacándole provecho a un error en fildeo del jardinero izquierdo. Después de ponche a Cheslor en su primer turno, Mateo disparó hit y se extendió a segunda por roletazo de Arnold Rizo como emergente. El hit de Janior Montes impulsó a Mateo y el error de Pavón facilitó el avance que materializó Giménez con hit productivo, estableciendo el 2-2. Un abrazo que fue fugaz porque en el inicio del tercero, el Oriental se adelantó 3-2 por doble de Ofilio, roletazo de Linares y fly de sacrificio de Juan Carlos Torres.

MATANDO EL SUSPENSO

Un agregado de tres carreras por parte del Oriental en el inicio del cuarto, por hits impulsadores de Ofilio Castro y Luis Terrero, y una terrible confusión tratando de sacar out entre primera y segunda a Bayardo Dávila alejó al Bóer 6-2. La tristeza en las tribunas era combatida por Anthony Mathews y Dimensión Costeña, con dos agitadas bailarinas, pero el público esperaba algo del equipo que había perdido tres juegos seguidos, incluyendo uno por blanqueo. Y en el cierre del quinto, una arremetida de tres carreras pareció hacer regresar a la vida a la tribu estrechando la diferencia 5-6. ¡Qué bueno fue ver al suspenso reactivado al ritmo del “Tululu pasa”!

Fue algo fugaz, el Oriental de Omar, con un jonrón de tres carreras de Garth, su 49 en el recorrido de las profesionales, cifra líder, empujó al Bóer hacia el abismo y lo remató con dos carreras en el octavo contra Johnny Polanco, sellando el 11-5. Dimensión Costeña guardó sus tambores de guerra y la garganta de Anthony. En la despedida de Cheslor, el Bóer estaba frito.