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Cuenta el púgil azteca Aramis Solís que en Cintalapa, estado de Chiapas, México, “la vida es dura”. La pobreza golpea incesantemente, el día a día se convierte en suplicio y hay que batallar por salir adelante en el trabajo que sea. Solís tiene dos maneras de ganarse el pan: por el día es distribuidor de agua 

en galones y en la noche se pone los guantes, golpea el saco, la pera loca, y hace sombras, en su faceta de boxeador.

El mexicano arribó el pasado domingo a Nicaragua, traído por la promotora Búfalo Boxing, que este sábado organizará su última velada del año, en la que Solís será estelarista. Cuando le hablaron que enfrentaría a Randy Caballero, su corazón se hinchó de emoción por viajar a otro país, aunque confesó que no sabía quién era su rival. Después se tomó el tiempo de investigar y se dio cuenta que enfrente tendría como adversario a un excampeón del mundo. 

Algunas circunstancias, entre ellas la muerte de doña Celina Hernández, mamá de Rosendo Álvarez, provocaron que el pleito contra Randy se viniera al piso, sin embargo, había un contrato firmado y este se va a cumplir, no ante el mismo contrincante, pero sí contra Ramiro Blanco. 

“Nací en el estado de Guerrero, pero radico en Cintalapa, Chiapas, un pueblo muy humilde, de escasos recursos, donde entreno al aire libre, en tierra, con sacos colgando en los árboles. Gracias a Dios que me está dando la oportunidad de pelear en Nicaragua, siento que si doy un buen espectáculo otros peleadores que entrenan en mi lugar podrán venir”, explica Solís, contando un poco de sus orígenes. 

Lo golpeaban

“Me metí al boxeo a los 7 años para defenderme. En la escuela me pegaban mucho, posteriormente me ofrecieron pelear, hice un combate amateur, y luego me gustó. Representé al estado de Guerrero en torneos nacionales y me gustaba viajar”, recuerda el azteca. Solís es casado con Maritza López, tiene dos hijos, uno de cuatro años y otro recién nacido.

“El día de mi pelea mi hijo cumple un mes. Espero que eso me traiga suerte”, comenta sonriente. ¿Qué hace Aramis fuera del ring en su tiempo libre? “Me dedico a vender agua, soy repartidor a domicilio. A las 5 de la mañana salgo a correr y a las 7 empieza mi jornada de trabajo. Mis horas de entrenamientos son a partir de las 7:00 p.m... Todos mis hermanos son boxeadores”.

Respecto al enfrentamiento de este sábado contra Blanco en el Puerto Salvador Allende, el mexicano dice que se va a “matar en el ring” para llevarse un triunfo que proyecte un poco más su carrera y le dé la oportunidad de regresar a Nicaragua. “Vengo preparado para lo que sea. Realmente soy un peleador estilista, pero me acoplo al rival porque no me gusta huir al combate para brindarle al público un buen espectáculo”, dijo González.