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¡Qué noche aquella del 17 de diciembre de 1976 en el Estadio de Cartagena, Colombia! Escribí con motivo de uno de los aniversarios, hace 10 años: El resplandor de la Selección Nacional hizo que la luna llena se ocultara precipitadamente.  El acariciado sueño de vencer a Cuba se convirtió por cuarta vez en realidad. Esa noche comprobamos que, a mayor grado de dificultad, mayor satisfacción y grandiosidad cuando se concreta una proeza.

¿NO ES ASÍ PORFIRIO?Porfirio Altamirano se creción ante la ofensiva cubana.

Hace 40 años, durante el primer Mundial de la AIBA una vez reunificado el beisbol amateur, ese guajiro con corazón de león supo lo que es atravesar por múltiples complicaciones y salir ileso en un alarde de dominio bajo presión. Ahí estaba Porfirio con el puño en alto, dejando a los poderosos artilleros cubanos masticando frustración ante el asombro de todos. Cuba, ganador de seis juegos hasta ese momento, había perdido sorprendentemente con Dominicana 13-12 en una fiera batalla con ruido de morteros y una montaña de pitcheres heridos, desangrándose a la orilla del montículo, y el público buscando refugios improvisados.

GRAN RESURGIMIENTO

Nicaragua, en tanto, venía de perder con Puerto Rico, superar a Holanda y derrumbarse con Japón, antes de iniciar una llamativa recuperación derrotando consecutivamente a México, Corea, Panamá y Dominicana. Con balance de 5-2, se necesitaba evitar un tercer revés para mantener latiendo pretensiones, porque Puerto Rico (7-1) estaba adelante de Cuba (6-1), y el torneo quedaba recortado a solo dos juegos más por equipo, en nuestro caso, contra Colombia y China.

¿Alguién por ahí consideró viable que Nicaragua venciera a Cuba, equipo de destructivo line-up que utilizaría al veloz derecho Braudilio Vinent, calificado en esos momentos, como el mejor pitcher amateur del mundo, y con racha de seis años sin perder en torneos internacionales? Eso solo había ocurrido tres veces, en 1940, 1952 y 1972.

ANGLADA PERTENECIÓ A LA SELECCIÓN CUBANA QUE CAYÓ ANTE NICARAGUA.DOMINIO BAJO PRESIÓN

En medio del natural escepticismo, colgado de esperanzas fortalecidas por el impetuoso resurgimiento, el equipo nica del “General” Altamirano se encargó de retorcer los vaticinios con un sereno “toreo”, al mejor estilo de Manolete o Paquirri, enfrentando los constantes peligros y clavándoles banderillas. El poderío cubano se vio derretido.
A un lado del asombro nos preguntamos: ¿Cómo fue posible blanquear a los cubanos permitiendo 11 hits y otorgando 3 pasaportes? No, no podíamos creer que con 14 hombres circulando en las bases, Cuba no consiguiera anotar carrera.

Ahí estaba la pizarra luminosa, como una prueba irrefutable de lo ocurrido.

Altamirano no fue un Mozart en la colina, y su trabajo, lleno de valentía y caracterizado por la efectividad bajo presión, no fue autoritario, pero resultó impresionante. Fue una blanqueada tan difícil como hermosa. Porfirio solo necesitó ponchar a seis adversarios.

PEGAR Y RESISTIR

Esa ofensiva de cuatro carreras en el inicio del cuarto inning, fue galvanizante. El país entero saltó de sus butacas aferrándose a los aparatos de radio, disfrutando del asalto a Vinent. Los cubanos dieron la impresión de caer en lo grotesco perdiendo pelotas y tirando con la mira desviada, presos de un extraño nerviosismo que negó por momentos  su clase y experiencia. Los nicas sacaron el máximo provecho con tres hits, uno de ellos dentro del cuadro, y otro impulsador de Julio Cuarezma, para edificar esa ventaja que resultó suficiente garantizando la tranquilidad del “pistolero” derecho pinolero.

El antesalista cubano Cheíto Rodríguez no pudo sacar la pelota de su guante y Ernesto López se adjudicó un sencillo.

Sobre el machucón de Vicente, el pitcher Vinent, aguijoneado por la presión, metió la bola al rincón del jardín izquierdo tratando de forzar en tercera. Para remate, Marquetti vio cómo una pelota escapaba de su mascotín cuando el out había sido decretado en primera. Nicaragua 4 Cuba 0. ¿Era eso cierto?

UN CERO BRILLANTEERNESTO LÓPEZ FUE UN JUGADOR DE GARANTÍA CON LA TROPA NACIONAL.

Aun con seis bateadas de los antillanos pendientes, el fantasma del 72 comenzó a flotar alterando el sistema nervioso de Servio Borges. De inmediato, en el cierre del cuarto, Cuba intentó mostrar señales de recuperación colocando hombres en segunda y tercera sin out. En el momento de mayor exigencia, Porfirio creció lo necesario dominando a Fermin Lafita y Lázaro Pérez con roletazos hacia Wayne Taylor en tercera, y al siempre peligroso Félix Isasi con un dificil batazo que descabezó Arnoldo Muñoz.

Dejar a Cuba con las manos vacías cuando intentaba reaccionar lo más pronto posible tuvo un gran significado.

En el octavo, con la desesperación apretando el cuello de los antillanos, el jonrón de Ernesto López contra Óscar Romero establece cifras definitivas. Esa “dentellada” fue una especie de tiro de gracia pese a la reputación de los cubanos como “robadores” de botín a última hora.  Siete hits le bastaron a los nicas para estructurar la gran victoria por cifras categóricas de 5-0. Cuba, en cambio, disparó 11, todos sencillos, pero su ataque se vio inutilizado cada vez que se le presentaron situaciones favorables.

El temible enemigo de Porfirio fue el toletero Marquetti, quien disparó 4 hits, aunque sin mover la pizarra. Es decir, ni siquiera le alcanzó para ser un farol en la niebla.  Han pasado 40 años, pero el recuerdo permanece entre nosotros con la consistencia de las pirámides de Egipto.

CHINA, VERDUGO

Nicaragua derrotó a Colombia y Cuba a Puerto Rico. Si en la última fecha Cuba saltaba sobre Colombia y Nicaragua doblegaba a China, se produciría un triple empate con balance de 8 y 2.

Eso era lo previsto por los analistas, y de acuerdo al sorteo realizado, el equipo dirigido por Noel Areas, con la asesoría de Tony Castaño, esperaría por el ganador entre Cuba y Puerto Rico. Es decir, el subtítulo estaba asegurado.

Pero perdimos. Que amargo fue el sabor de esa derrota,  con la victoria al alcance. Comparada con la alineación de China, la  que presentó Nicaragua en ese juego se veía superior. Douglas Moody con Cuarezmita, Luis Fierro, Pablo Juárez, Ernesto, Vicente, Muñoz y, sobre todo, Andrés Torres en el centro del diamante, manejando lanzamientos desconcertantes, habrían de llevarnos al  paraíso de la celebración.

Bueno, eso creímos desde aquí. Negros nubarrones aparecieron en el  horizonte cuando los chinos se colocaron en ventaja de 2-0 abriendo el segundo inning, con una ofensiva de 4 imparables y desplazándose audazmente en las colchonetas, pero en el  cierre de esa misma entrada, los nicas se encargaron de empatar con tres dobletes disparados por Vicente, Juárez y Fierro.

Y había más pólvora, como se demostró en el sexto al  fabricar en un abrir y cerrar de ojos, cinco carreras. El momento cumbre fue el jonrón de Fierro con dos a bordo, sobre  un lanzamiento del “as” Kao Chei. Con el marcador 7-2 y Torres controlando el ritmo de las acciones,  todo parecía consumado, pero no fue así. En el séptimo los chinos cruzaron dos veces el plato, acercándose 7-4 y expulsando a Andrés Torres. Después se le fueron encima a los relevistas Róger López, Julio Espinoza y Porfirio Altamirano para sacar el partido de las cenizas en forma espectacular, mientras Liu Chiai Chi atornillaba a los nicas colgándoles tres ceros en fila. Nos “mataron” 8-7.