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Súbitamente, otro derrumbe indio cortando una recuperación muy llamativa. Aquello pareció un movimiento telúrico interminable. El montículo de la tribu erosionó y tres brazos quedaron hechos astillas durante ese quinto inning de pesadilla. Cuando pasó la tormenta de 10 imparables que produjo 8 carreras, estableciendo una diferencia de 10-2, antes de llegar a la definición 14-3, no quedaba piedra sobre piedra en el campamento del Bóer. Con su pitcheo dramáticamente agujereado, el mánager indio, Padilla, estuvo a punto de atreverse a lanzar en medio del derrumbe. La intriga que danzaba atractivamente alrededor de ese empate 2-2 fue espantada bruscamente, no dejando nada por discutir y Chinandega volvió a tener ventaja de dos y medio sobre el equipo indio, antes de volver a enfrentarse hoy en Managua.

La primera emoción del juego la proporcionó el joven guardabosques central de los Tigres, Ismael Munguía, realizando una atrapada de ribetes espectaculares sobre un gran batazo de Vladimir Frías que se daba por un hecho, estaba fuera de alcance de cualquier esfuerzo, teorización destrozada por Munguía, quien fue hacia atrás, llegó a la pared, y se elevó majestuosamente casi con medio cuerpo encima de la verja, estiró su brazo y capturó la pelota, evitando que los crecidos Indios pegaran primero, y asegurando el primer cero del ganador de dos juegos con 3.90 en efectividad, Ernesto Glasgow.

EL PRIMER ZARPAZO

El primer bateador de los Tigres en el cierre del segundo inning, Curt Smith, que anda echando humo por donde pasa, descargó un jonrón junto al poste del jardín izquierdo, aturdiendo al derecho Cabrera, quien pese a sus cuatro triunfos, mostraba una deteriorada efectividad de 7.24 en 27 entradas.  La ventaja por 1-0 inyectó confianza a Glasgow, favorecido por una segunda anotación lograda en el tercero, estando las bases limpias con dos outs. Golpe a Munguía, robo y hit productivo de Jesús López, aumentaron la ventaja de los Tigres 2-0. Aunque llenaron las bases por boleto a Jimmy y hit dentro del cuadro de Smith, falló Yurendel elevando al centro de los jardines.

Se veía perezoso el bateo indio frente a Glasgow, pero se activó en el inicio del cuarto con hit de Urbina, base a Giménez después de un out, y hit empujador de ese veterano inagotable que es Sandor Guido, aprovechando Giménez para extenderse a tercera. El batazo de Arnold Rizo tenía cara de posible doble play, pero el chavalo exhibió toda la pimienta que almacena en sus piernas y llegó a primera antes que la pelota, facilitando el empate 2-2, regresando la intriga al kilómetro cero.

Una brillante jugada defensiva de Jimmy González sobre roletazo envenenado de Frías impidió a los Indios adelantarse en el quinto. Con Everth corriendo en segunda por doble después de un out, el batazo de Frías rumbo al jardín central parecía productivo, pero Jimmy no solo realizó la incómoda atrapada, sino que consiguió posición de tiro y sacó el out salvador.

LO CATASTRÓFICO

El pitcheo indio se hundió estrepitosamente en el cierre del quinto y el juego quedó resuelto al adelantarse los Tigres por 10-2, una ventaja que fue irreversible. Una ofensiva de nueve imparables contra tres brazos deshilachándose que incluyó la estocada de Jimmy empujando par de carreras y los jonrones de Yurandel con uno a bordo y de Montiel con las bases limpias, que permitieron a los rugidores fabricar ocho carreras. El abridor y perdedor Ángel Cabrera fue bombardeado con cuatro hits seguidos, el relevista Norman López, golpeado con dos jonrones, y Apolinar García no escapó al daño, siendo agredido. En total, los Tigres dispararon 10 imparables anotando ocho veces, dejando en ruinas el campamento indio. Sin piedad, Yurendel agregó otro cuadrangular inmenso en el cierre del sexto, estirando más la diferencia 11-2. Cada equipo tuvo tiempo para agregar una carrera para mover la pizarra 12-3, dos más del Chinandega en el octavo, y un jonrón de Javier Robles en su primer turno, sellaron el doloroso 14-4.