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Everth Cabrera cruzó la línea que separa el cielo del infierno, la vida de la muerte y deambuló entre los que no alcanzan pena ni gloria, hasta que reflexionó y se dio cuenta que algo andaba mal, pues ya no quedaba ni la sombra del pelotero nandaimeño que llegó a las Grandes Ligas, deslumbrando a todo un pueblo  con sus excelentes jugadas. 

Everth vivió uno de los episodios más tristes en la vida de cualquier deportista, pero pudo levantarse del fango y gritar: ¡mírenme estoy de regreso!  Cabrera desde su retorno al beisbol en esta XXII Liga de Beisbol Profesional ha sido pieza fundamental de los Indios del Bóer, que buscan ansiosamente clasificarse a la siguiente fase. Ahora sin la figura de Cheslor Cutberth la batuta le queda a Everth, que ha deslumbrado al poco público que llega al estadio y ha hecho levantarse de sus butacas a varios fanáticos que como fieles devotos lo ven por la televisión.

Productivo

El nandaimeño está bateando .321 puntos, producto de 18 hits en 56 turnos al bate,  9 carreras impulsadas y un jonrón, lo que demuestra la importancia e incidencia del exbigleaguer con el Bóer. Además es la principal atracción entre los peloteros nacionales.

Cabrera  ha demostrado que nunca es tarde para comenzar de nuevo, nos ha brindado más talento del que esperábamos y cuando muchos lo daban por muerto se levantó de sus cenizas para callar a la multitud. Por ahora está con los Indios, mientras intenta acumular los méritos necesarios para obtener una oportunidad de algún equipo de Ligas Mayores.

El tiempo sigue pasando y Everth Cabrera dijo presente, mientras su luz empieza a brillar nuevamente en el terruño, esta vez sin intermitencias.