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No jugó un gran partido Cristiano, pero marcó tres goles resolviendo la final del Mundial por equipos, que se creyó sería un tour placentero para este impresionante Real Madrid, no una noche de torturas propuesta por un atrevido, incisivo y peligroso Kashima, quien llegó a estar en ventaja 2-1, y después del empate logrado por Cristiano desde los doce pasos, cobrando el penal cometido a Lucas Vázquez, tuvo en la pierna derecha de Yasushi Endo, en el minuto 93 por la derecha, con buen ángulo, muy cerca del arquero Keylor que se vio “manos arriba” a la orilla de la fosa, la posibilidad de hacer que el mundo girará al revés. Falló Endo, se salvó la realeza y en la prórroga, dos estocadas de Cristiano, una recibiendo de Benzema y la otra tomando en el aire un disparo de Kroos, sepultaron la bravura de los samuráis, asegurando la victoria 4-2.

No estaba previsto que el Real Madrid sudara y sufriera tanto para conseguir un título que no logra alcanzar una gran jerarquía, como la consiguió en los viejos tiempos, la Copa Intercontinental. Aquel torneo que vio brillar al Santos del rey Pelé.  Todo pareció marchar sobre ruedas cuando en el minuto 8, apenas entrando en calor, Benzema tomó el rebote del arquero Sogahata sobre cañonazo de Modric fuera del área y sacudió las redes adelantando al Madrid 1-0. El planeta se preparó para ser testigo de una goleada, quizás desproporcionada. No fue eso lo visto.

APARECE SHIBASAKI

Pese a la presencia de Kroos y Modric empujando al Madrid, el equipo japonés supo ordenarse y orientarse, mostrarse firme en la defensa y ser capaz de manejar proyecciones ofensivas. El gol de Shibasaki en el minuto 43, sacando provecho de una confusión en la defensa de Zidane que no pudo resolver Varane, no encendió las alarmas, pero alertó al mundo, sobre el drástico recorte del desequilibrio esperado, algo que se fue esfumando poco a poco con el Kashima creciendo en su atrevimiento entre las intermitencias del Madrid, aunque prudentemente, sin olvidar la necesaria dosis de cautela. El segundo gol de Shibasaki en el minuto 51 fue un taponazo erizapelo desde la frontal, junto al poste derecho de Keylor. Tembló la tierra. El Madrid estaba atrás 2-1 y necesitaba destrabarse con mayor agilidad y precisión de su mediocampo.

En el minuto 59, llega el empate 2-2 cuando Lucas Vázquez es derribado por Yamamoto en un momento en que el Madrid se veía con mejor manejo, aunque sin conseguir profundidad en las penetraciones. El penal, ejecutado con potencia y nitidez por ese especialista que es Cristiano, borró la desventaja y proporcionó algo de tranquilidad al Real, que mirando el reloj trató de pisar el acelerador. Dos atajadas casi consecutivas de Keylor en los minutos 87 y 88 sobre disparo de Fabricio y un mano a mano con Shibasaki impidieron que el Kashima tomara ventaja en los últimos minutos. Y en el 93, con el árbitro por hacer sonar el silbato, la falla de Endo con Keylor sintiéndose fusilado. La pelota salió desviada al costado del poste izquierdo del arquero y el partido fue a tiempos extras.

TIEMPO PARA EL MONSTRUO

Cristiano se había visto poco. Algunos sprints, una falta cobrada sin éxito en el minuto 30, un par de pelotas que dejó atrás y una búsqueda de espacios, hasta que encontró uno apropiado para recibir el pase maestro de Benzema y apretar el gatillo de su zurda en el minuto 7 de la extensión. El 3-2 fue una inyección estimulante espantando el fantasma de lo inesperado y el 4-2, seis minutos después, con Cristiano tomando con maestría un disparo de Kroos y rematando de inmediato, terminó completamente con el suspenso. Con el monstruo del gol al rescate, marcando tres, el empate de penal y los dos del desequilibrio, el Madrid ganó el mundial por equipos.

Atrás, bien atrás, algo borrosa, quedaba la imagen de Endo fallando ese remate en el minuto 93, que hubiera convulsionado al planeta futbol.