•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

En la búsqueda de un out que hubiera podido evitar la tercera carrera del Chinandega en el séptimo inning, Everth Cabrera se quedó corto moviéndose hacia su izquierda, y el Bóer que estuvo ganando 2-0 antes de verse superado 3-2 y 4-2 en los innings 6 y 7, solo tuvo aliento para recortar una carrera en el octavo y caer por 4-3, retrocediendo a tres y medio juegos del liderato, después de haber logrado un acercamiento a juego y medio, antes de ser golpeado dos veces el fin de semana, una de ellas por paliza el sábado.

LA ANSIEDAD CON EVERTH

Tenemos un problema con Everth. Estamos más ansiosos que él por verlo aproximarse a un alto nivel de rendimiento. Nos olvidamos que se encuentra atravesando una etapa de restauración, nada fácil y no acelerada. Queremos estar en presencia de aquel Everth con una impresionante capacidad de cobertura, el de los giros imprevistos y de los outs improbables. Nos hace falta tener calma. 

Lea: Fidencio Flores mantiene al Bóer

No, no lo entendemos. Lo vimos moverse lentamente hacia su izquierda en busca del roletazo de Yurendel con hombres en primera y segunda sin out. Everth no pudo atrapar la pelota que dio un brinco favorable para el fildeador. Anotó Jimmy al continuar el batazo hacia el bosque derecho y quedaron hombres en las esquinas con el marcador empatado 2-2. Le apuntaron error, aunque me pareció hit porque Cabrera fue a buscar el batazo y no consiguió mas estiramiento. No se le puede exigir. Ni siquiera tocó la pelota. El fly de Marval empujó a Smith y los Tigres tomaron las riendas 3-2, sacando del montículo al zurdo Rodney Rodríguez, regresando al campamento indio después de haber sido descartado por el Oriental con 0-3 y 6.06 en efectividad. Vladimir Frías intenta anotar por el Bóer.

EL MIEDO A YURENDEL

Quedaban esperanzas. Siempre están latiendo en este beisbol pequeño, sobre todo cuando la diferencia es mínima 3-2. Por eso es que alcanzó un gran significado, la cuarta carrera del Chinandega en el octavo. Norlan Valle fue golpeado y Munguía se embasó por hit dentro del cuadro. Con dos circulando sin out, el sacrificio de López frente al relevista Jorge Bucardo, avanzó a los corredores. Jimmy entregó el segundo out bateando hacia el pitcher y nadie se movió. Fue entonces que se ordenó bolear a Smith para trabajar a Yurendel. Un riesgo del tamaño de una montaña, porque obligaba a Bucardo a fajarse con una de las fieras. No fue eso lo que vimos. Casi sin disimulo, mas con miedo por parte del pícher, De Caster fue boleado y la carrera anotada por Meza, corredor reemplazo de Valle, estableció distancia por 4-2, muy pesada a esa altura.

En el séptimo, el Bóer malogró una opción de dos circulando con un out, cuando Samuel Estrada reemplazo de Ruiz, obligó al emergente Jilton Calderón a batear hacia la izquierda de Jimmy quien fabricó un brillante doble play fildeando de espaldas al cojín de segunda, girando bruscamente con rapidez y precisión para eliminar a Sandor y permitirle a López liquidar también a Jilton en primera. Sin embargo, los Indios recortaron en el octavo por doble abridor del reactivado Cáseres, avance a tercera con batazo de Everth a los bosques, y largo fly empujador de Giménez. En el noveno, con la pizarra 4-3, pese a que Frías abrió con cohete hacia la izquierda y fue a segunda por error del left, el Bóer se paralizó y no pudo forzar el empate, cayendo de cara al sol aunque estaba nublado.