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El debutante venezolano Liarvis Breto, un zurdo de aterrizaje silencioso, se vio de pronto atrapado por un torbellino en ese segundo inning de pesadilla. El montículo pareció flotar sobre arenas movedizas mientras Breto se tambaleaba víctima de un ataque que se extendió a ocho carreras, y que fue definitivo para establecer diferencias entre el triunfante Chinandega, y el doblegado Bóer 9-6. El relevo de Braulio Silva fue tenebroso, y en medio del caos sin out, entró Jesús Garrido para evitar que los daños resultaran incontables. Lamentablemente su buen relevo a lo largo de seis entradas, fue inútil.

PEGAR PRIMERO Y SER APALEADO

El derecho Carlos Quevedo, con 7.71 en efectividad a lo largo de 11 entradas y dos tercios, ha sido uno de tantos tiradores importados sin el menor brillo vistos en esta Profesional. Así que verlo como abridor, no preocupaba a los Indios que rápidamente lo agredieron con dos carreras con doble de Caseres, cohete de Frías, fly de sacrificio de Urbina y hit productivo de Montes. El hit inmediato de Mateo colocando hombres en las esquinas, hizo pensar en algo más, pero falló Giménez, dejando el marcador 2-0 del lado de la tribu. Vladimir Frías intenta completar una jugada de doble play.

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Por el Bóer, Breto sacó bien el primer inning, pero en el segundo, se sumergió en el oleaje sin poder volver a mostrar su cabeza y su brazo. Con dos boletos y un mal tiro asistiendo un machucón, abrió las puertas para que los Tigres hicieran estragos, marcando ocho carreras. Entró Braulio Silva y fue estremecido por tres imparables, antes que Jesús Garrido, cortara el impulso de los rugidores sin out, pese a permitir el doble de Smith, eliminando a Jimmy, De Caster y Marval. Apenas inning y medio, y el Bóer estaba atrás 8-2. Cifras obviamente decepcionantes.

GARRIDO APRETO TUERCAS

Para poder pensar en un resurgimiento, era necesario sujetar el bateo de los Tigres, y aunque Garrido no parecía confiable, colgó tres ceros seguidos mientras los Indios se acercaban sigilosamente con una carrera en el tercero, triple de Frías con un out y roletazo empujador de Urbina, agregando dos en el cuarto por base a Giménez, hit de Rizo, error del short López y hit de Caseres recortando la distancia 8-5, obligando al suspenso a salir de la hamaca. 

El triple abridor de César Díaz en el inicio del sexto, un enorme batazo entre right-center, le dio forma a una posibilidad estupenda, que fue aprovecha por el largo fly de Munguía, estirando 9-5 la diferencia, antes de un bajón de energía que obligó a detener el partido. Defensivamente, Jimmy González volvió a brillar con tres llamativas jugadas: el fildeo hacia su izquierda sobre batazo de Montes en el cuarto, la forma como sacó out a Everth en cuarto, y la atrapada contra la raya de primera en la zona corta del jardín derecho, ahogando un batazo de Frías.  

AMAGAR SIN CONCRETAR

El Bóer amenazó en el sexto cuando embasó a Robles y Rizo sin out contra el relevista Berman Espinoza. El mánager Picota no estaba dispuesto a la menor tolerancia y llamó a José David Rugama, asustado por un batazo profundo de Caseres que fildeó Munguía para el primer out, ponchando después a Everth y dominando a Frías. Chinandega malogró una excelente opción en el octavo viendo a Jimmy batear para doble play con bases llenas, y el cierre, con dos a bordo y un out, el Bóer volvió a apagarse al facilitar dos outs con un batazo, el lead off Caseres. La pizarra solo se movió una vez más con la anotación de Everth en el noveno, sexta de los Indios, y los Tigres, imponiéndose con sus nueve carreras, se fortalecieron como líderes.

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