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Este Bóer, un equipo difícil de analizar y por supuesto de entender, que da la impresión de atravesar por tantos waterloos y tantos rubicones, derrotó ayer al Rivas por 8-5, regresando al subliderato de la liga, quizá sin pretensión de ir en busca del placentero primer lugar que te evita el infierno de la semifinal, pero interesado en distanciarse del peligro de la eliminación, tratando de escapar de la mirada desesperada del Oriental. El Bóer visto en Rivas, pese a volver a atravesar por el valle de las complicaciones en la recta final, pareció invitar a sus ocultos seguidores a creer en su presencia en la fase semifinal, buscando dos brazos como refuerzos.

LA PROGRESIÓN DE INDIOS

Un error en tiro del abridor sureño Paul Estrada facilitó la anotación de Daniel Mateo en el inicio del segundo, adelantando al Bóer 1-0. Muy temprano para comenzar a sonar los tambores, pero naturalmente alentador y estimulante para el derecho Boshers, quien intenta convencer de su grado de utilidad. Los Indios, enfrentando a Elvin García, quien reemplazó al lesionado Estrada en el tercer episodio, salieron de la incomodidad de esa diferencia tan estrecha agregando dos carreras en el quinto por doble de Sevilla, infield hit de Rizo y doblete remolcador de dos, disparado por este Everth Cabrera en reconstrucción. Tres carreras más en el inicio del sexto, aprovechando los errores del short Obregón y del antesalista Elmer Reyes, más el hit limpiabases de Jilton Calderón, sacando de escena al relevista Pinner y obligando el ingreso apresurado dentro del caos de Elvin Orozco, estiraron la ventaja 6-0.

Cuando el Rivas entró a batear el cierre del sexto contra Boshers era un buen momento para preguntarse ¿cuándo fue la ultima vez que un abridor indio fue visto dibujando cinco ceros en la pizarra? Los Gigantes quebraron ese dominio con hit de Joseph dentro del cuadro, el error infaltable de Frías, boleto a Obregón, y después de un doble play sobre batazo de Campbell, el imparable empujador del insistente Wuilliam Vásquez. El recorte a 6-1 estaba distante de hacer sonar los timbres de alarma y Boshers extendió su esfuerzo desde la colina por siete entradas. 

LA ANGUSTIA GOLPEA PUERTAS

Antes de agradecerle a Boshers y entregarle la pelota a Rodney Rodríguez para trabajar el octavo episodio, el Bóer consiguió otras dos carreras en el inicio del séptimo por hit de Montes, error de Vásquez intentando resolver batazo de Mateo y hits productores de Sandor Guido y Jilton Calderón. Sin duda, la ventaja de 8-1 proporcionaba un buen colchón, pero no seguridad. Hit de Campbell en el fondo del octavo, otro error de Frías sobre batazo de Vásquez y cohete de Abercrombie impulsador de dos, levantaron a los Gigantes de la lona contra Rodríguez, aunque la diferencia de 8-3 seguía siendo tranquilizante.

Final de juego sin la angustia no tiene sabor. Los nervios se alteraron en el campamento indio en el cierre del noveno, con el inestable Johnny Polanco en la colina. Con dos outs y Britton circulando en primera, aparentemente inofensivo, Martínez y Campbell fueron boleados para llenar las bases. Entró Elvin Ramírez por Polanco para enfrentar el reto de Wuilliam Vásquez, quien con una estocada impulsó dos carreras. Con la pizarra 8-5 y dos a bordo, Reginal Abercrombie se colocó frente al plato. Un gran swing golpeabola y el juego podía empatarse. No hubo tal swing, Abercrombie se ponchó y el Rivas retrocedió al tercer lugar, mientras el Bóer, en busca de creyentes, regresaba al subliderato. Feliz Navidad, Indios.