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¿Qué les pareció el reciente duelo Cavaliers-Warriors, resuelto entre un oleaje de angustias 109-108 a favor de la tropa que jefea LeBron, aprovechando ese acrobático doble contra reloj de Kyre Irving? ¡Diablos! Todavía nuestros dedos, con uñas ferozmente masticadas, permanecen cruzados, seguimos elevando plegarias y las columnas de humo no terminan de desvanecerse. Así que es obvio que en el deseo de todos los seguidores de la espectacular NBA, se impone la ilusión de otra final entre estos equipos de rivalidad creciente, que juntan agresividad frenética, un catálogo de figuras cumbres, canasteo preciso y un derroche de energía, tan fuerte, que hasta James, esa estatua de bronce, pareció estar cansado, siendo impulsado a no flaquear, más por su alma de guerrillero que por la vitalidad muscular que lo caracteriza.

Después de ver a estos equipos involucrados en dos finales consecutivas, con victoria de los Warriors en seis juegos en el 2015 y de los Cavaliers en siete encuentros encarnizados en el 2016, nos seguimos preguntando: ¿Quién tiene más talento? LeBron, Irving y Kevin Love son los pilares de Cleveland, que vuelve a mostrarse con balance de 23-6 como el mejor equipo de la Conferencia del Este, en tanto Kevin Durant, Stephen Curry y Klay Thompson son bombarderos destructivos, capaces de hacer más daño que el Vesubio en erupción, lo que explica el registro de 27-5 que ha confeccionado Golden State en el Oeste, el mejor de la NBA. Sintiendo las pisadas sonoras de los Cavaliers, siempre pujantes, los Warriors deben mantener sus barbas en remojo, como la noche del domingo.

FINAL AGITACORAZONES

Golden State estuvo adelante ajustadamente en cada uno de los tres primeros períodos por 27-25, 28-27 y 32-28, entrando a la etapa final con siete puntos de ventaja. Y se mantenían al frente 108-105 con el triple de Curry desde la izquierda, faltando un minuto y 14 segundos. Un doble de bandeja logrado por Irving con 38 segundos pendientes estrechó la distancia 108-107 y agitó corazones faltando 3 segundos, un instante después la gran maniobra del mismo Irving por la derecha en zona roja, disparando mientras se movía tambaleante sobre un alambre, por encima del brazo inútilmente extendido de Thompson.

El aullido de la multitud se anticipó al ingreso de la pelota en el cesto, colocando a los Cavaliers en ventaja 109-108. Con una pistola en la sien, los Warriors se lanzaron en busca del milagro y parecía que Durant, máximo anotador del juego con 36, ensayaría un disparo de tres ignorando el estorbo de Jefferson, pero no logró mantener el equilibrio y se fue de bruces sin tirar. El “as” de los Warriors reclamó falta, pero el pito sonó como una ambulancia entrando al banco de los derrotados, a sacar los heridos en una gran batalla.

Nuevamente un partidazo entre estos rivales que podrían verse las caras en una tercera final consecutiva en el 2017. LeBron, Irving y Love contra Durant, Curry y Thompson. ¿Se imaginan eso? Fantasía y poder, arrogancia y empeño, furia y cálculo. ¡Ojalá ocurra! Estos dos equipos nunca aburrirán.