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Las rodillas del Oriental siguen dobladas, pero no cae, está con vida y lo demostró anoche construyendo, con una temprana embestida de cinco carreras en el segundo episodio, una aplastante victoria por 13-3, que le permite al manager Omar Cisneros seguir aferrado a la posibilidad de un cierre con resurgimiento, que saque de las ruinas al equipo y lo convierta en competidor por la clasificación. La rotunda victoria del Oriental en un momento de imperiosa necesidad fue dibujada por el pitcheo de buen manejo realizado por Eulogio de la Cruz, el jonrón de tres carreras disparado por Jordan Pavón en la gran arremetida y los dobletes de Torres, Terrero y Pavón en el quinto. El error de Everth en el séptimo, malogrando la opción de un doble play, abrió espacio para ese ataque de cinco carreras, que agrandó el martirio indio 12-2. En Managua se apagaron las pantallas y se silenciaron los aparatos de radio. Una justificada actitud de defensa propia de los aficionados indios.

Con balance de 21-21, el Bóer retrocedió a dos juegos del Chinandega, abrazándose con el Rivas, su rival de esta noche, y viendo reducirse a dos juegos la ventaja sobre el Oriental, algo preocupante.

INICIO ATRACTIVO

El golpe a Everth Cabrera después de un out abriendo el juego tuvo un alto costo para los Tiburones. El agresivo corredor, líder de la Liga Nacional con 44 robos en 115 juegos durante la temporada del 2012, que raramente no registraba asalto a lo largo de 19 juegos, se lanzó exitosamente a la conquista del segundo costal, y anotó impulsado por hit rasante de Frías al jardín derecho. Antes de realizar el primer lanzamiento, el zurdo Breto estaba en ventaja 1-0, pero no pudo aprovechar ese handicap. En el cierre de ese primer episodio, Alegría y Ofilio conectaron hits seguidos sin out y dos pitcheos incontrolables de Breto equilibraron la pizarra 1-1 en un abrir y cerrar de ojos.

¿Cómo sospechar un derrumbe estrepitoso en beisbol? No hay manera. No existen sismógrafos para prevenirlo. Todo fue muy rápido: boletos a Garth y Renato, robo, el tercer wild de Breto y jonrón de Jordan Pavón encima de la pared izquierda remolcando tres carreras. Un trancazo musical para los granadinos y golpeador de mandíbulas para los boeristas. Con el marcador 4-1, el hit del lead off Alegría saca del escenario a Breto y entra Braulio Silva, un relevista inseguro de 6.91 en carreras limpias, agredido de inmediato por hits de Ofilio y Linares, y el fly de sacrificio de Torres para aumentar 6-1 la diferencia. Los Indios estaban en el hoyo.

FUGAZ DOMINIO DE SILVA

Por dos entradas, Silva dejó de ser sospechoso transformándose como en el relato de Mr. Hyde y el Dr. Jekyll elaborado por Stevenson, y respondió atornillando el bateo de los Tiburones, mientras en el cuarto episodio, el Bóer que había dejado las bases llenas en el turno anterior, sacó provecho de un error del short Alegría para hacer un pequeño recorte. Alegría soltó una pelota ya atrapada, elevada por Frías con un out, y cohetes disparados por Giménez y Jilton Calderón llenaron las bases. La velocidad de Sevilla, evitando un doble play, facilitó la segunda carrera de la tribu.

Silva regresó a su inseguridad en el cierre del quinto, siendo estremecido por dobles consecutivos de Juan Carlos Torres y Luis Terrero, que fabricaron la séptima carrera del Oriental antes de ponche a Garth. Golpe a Renato y doblete productor de Pavón estableciendo cifras de 8 por 2, obligaron al reemplazo de Silva por Norman López con el rancho ardiendo. El fuego se apagó cuando Rafael Estrada y Benjamín Alegría se poncharon con lanzamientos fuera de la zona de strike y se cerró el inning. 

El desborde ofensivo del Oriental en el séptimo, después de la falla de Everth perdiendo una pelota que usualmente agarra a mano limpia, produjo cinco carreras y fue algo más que un tiro de gracia. Esa diferencia de 12 por 3 tenía el peso de una lápida. Los indios anotaron una en el noveno, pero no se levantaron.