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La historia tuvo que esperar alrededor de una semana a finales de julio y principios de agosto. Pero finalmente, el japonés Ichiro Suzuki logró lo que muchos pensaron era inalcanzable.

Nadie ha puesto nunca en duda la habilidad de Ichiro para batear una pelota de béisbol y recopilar cifras exorbitantes de imparables. Simplemente era inconcebible que alguien que jugó su primer encuentro en las Grandes Ligas a los 27 años se pudiese convertir en un miembro del club de los 3,000 hits.

Sin embargo, si la historia nos ha enseñado algo del icónico guardabosque es a jamás dudar de él. Para Ichiro, tan importante como dar el hit 3,000 era hacerlo con un batazo sobre el cual no hubiese dudas. En la época de la tecnología, no quería que el memorable momento fuese decidido por la interpretación de los que manejan la repetición.

Las cosas nunca llegaron a ese punto. El 7 de agosto en el Coors Field de Denver, Ichiro bateó una línea que pegó contra la pared del jardín derecho y gracias a la cual llegó parado a la tercera base. “Creo que fue apropiado que fuese un triple”, dijo Rich Waltz, el cronista de los Marlins para FOX Sports Florida. “Su carrera siempre se basó en la velocidad”.

Waltz tiene una larga historia de trabajo narrando juegos de Ichiro. Fue parte del equipo de transmisión en Seattle durante el 2001, cuando el jardinero tomó por sorpresa a las Grandes Ligas.

“Personalmente, haberlo visto llegar a 3,000 hits fue increíble”, dijo Waltz. “Yo estaba en Seattle cuando llegó a los Entrenamientos Primaverales. Había muchísimas dudas sobre su swing y su juego, sobre si podría tener éxito en las Grandes Ligas”.

VOLVIÓ A BRILLAR

Diez veces convocado al Juego de Estrellas, Ichiro vivió un resurgir personal en el 2016, bateando .291, con promedio de embasarse de.354 y .376 de slugging. Empezó el año a 65 hits de los 3,000 y, basados en su decepcionante 2015, cuando bateó .229, muchos se preguntaron si su carrera estaba llegando al final. Pero cuando pudo encontrar tiempo para jugar en el 2016, rápidamente empezó a acercarse al hito.

El normalmente calmado Ichiro quizá se distrajo por todo el alboroto, pues sus números empezaron a decaer. Entre el 28 de julio y el 6 de agosto se quedó varado en 2,998 hits tras irse de 11-0 en siete juegos.

Una vez se colocó a un hit, el manager Don Mattingly lo insertó en el lineup abridor el 7 de agosto. En su tercer turno, contra el zurdo Chris Rusin, Ichiro mandó un pitcheo en 2-0 hacia el muro de la derecha. El venezolano Gerardo Parra pegó un brinco infructuoso para tratar de tomarla. Después que la bola rebotó, Ichiro completó con facilidad el triple y se convirtió en el primer pelotero nacido en Japón en dar 3,000 hits en Grandes Ligas.

A los 43 años, Ichiro no ha mostrado signos de querer detenerse. Los Marlins tomaron la opción de su contrato para el 2017 y añadieron una para el 2018.