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Dani Cadena es un jugador irregular. Con chispa por momentos y quejoso en el juego de roce, aunque pocos no lo son. El futbolista hispano-nicaragüense es de estatura promedio, no tan rápido y se escapa mucho de su zona de cobertura. Dani no ha sido el mejor en ninguno de los equipos en los que ha militado, incluso en el Walter Ferretti cuando fue líder de goleo en su campaña de debut en 2013-14. Tampoco lo es en la Selección Mayor de Futbol de Nicaragua y está lejos de serlo.

Para Cadena, como para cualquiera, siempre ha habido detractores y los seguirá teniendo, por mucho que se parta el lomo queriendo ser incidente en su club o en el equipo nacional. Eso sí, a Cadena le tiene sin cuidado el qué dirán, está acostumbrado a ser criticado y sabe absorber los comentarios negativos, los que aportan algo a su vida y los que se dicen sin fundamentos. Él juega en cualquier escenario, bajo cualquier panorama y donde lo quieran usar.

“La Máquina”, como le apodan, regresó a la selección pinolera para disputar los compromisos amistosos contra Trinidad y Tobago, desde su última convocatoria en septiembre de 2015, con el objetivo de ganarse un puesto en la lista del estratega Henry Duarte para la Copa Centroamericana de la Uncaf, que se realizará entre el 13 y 22 de enero próximo, y va en serio. En el primero partido contra los trinitarios realizado el martes por la noche, Cadena marcó un gol de brillante manufactura, destacado por la distancia (casi desde medio campo), el aprovechamiento de las circunstancias, la visión y precisión para convertirlo.

Después de su gran campaña de debut, en la que anotó 23 tantos, Dani dejó de ser tan decisivo en el área contraria, por algún motivo perdió el olfato goleador, pero no las ganas de seguir jugando. Se dice que las oportunidades son mínimas y hay que saber aprovecharlas y Cadena no desaprovechó la que Duarte le ofreció. Al margen de su gol, el 11 de la Azul y Blanco, jugando como enganche, demostró que se entiende bien con el esférico, organizó varias jugadas en zona de ataque, repartió balones envenenados y puso pausa cuando fue necesario.

Más maduro

Esta versión de Cadena, lejos, muy lejos de la que exhibió militando en su primera campaña en el futbol nacional, es digna de resaltar. Qué importa si juega en Islandia, en una Liga no tan conocida y de nivel discreto, Dani está comprometido con la causa del balompié pinolero, desea jugar y colaborar, dejó a un lado su ego después de haber sido excluido dieciocho meses del equipo nacional y volvió con la frente en alto para dejarse orientar. Ese argumento lo explicó en el Estadio Nacional para decidir el partido ante los trinitarios (2-1), su gol representó el triunfo.

La actuación de Cadena abre una interesante lucha en la carrera por los puestos dentro de la Selección Mayor. Mañana, en el segundo y último juego de fogueo entre Nicaragua y Trinidad y Tobago, Duarte podría darle minutos a Jaime Moreno, cuya ficha le pertenece al Málaga de la Primera División de España, que lo cedió a préstamo al Cultura Leonesa de la Segunda División B de ese país. Además, el estratega dispondrá de Brayan Bonilla, punta que milita en el Sporting San José de la Segunda División de Costa Rica. Juegue o no Cadena, ya dio un paso importante para que Duarte lo considere en su planilla definitiva.

“La Máquina” ha disputado siete partidos con la Azul y Blanco, cuatro bajo la dirección técnica del español Enrique Llena, de los cuales tres corresponden a la Copa Uncaf 2014 y el del martes fue su primer gol con la selección. La Copa Centroamericana 2017 tiene un sentido especial para Cadena, pues desea sacarse la espina que le dejó el torneo de hace dos años, cuando pasó inadvertido, con un equipo acostumbrado a defenderse, sin creatividad e ideas, todo lo opuesto al equipo de Duarte.