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¿Un milagro? No es descartable pero pies en tierra, se considera poco probable. Cerrar ganando tres juegos mientras el Bóer pierde otros tres para forzar una batalla extra, no ilusiona al mánager del Oriental Omar Cisneros. Se lo impide el realismo, aunque este es un beisbol muy próximo a lo imprevisto en el que hemos visto fabricar victorias desde la nada. La derrota de anoche por 9-3 frente a los Indios fue dolorosa y casi destructiva. La posibilidad se agrietó desde muy temprano y el Bóer, obviando vacilaciones de última hora, supo manejar esa ventaja, defendida por el pitcheo de seis ceros consecutivos de Fidencio Flores. Granada durmió con sus esperanzas rotas.

Juan Carlos Urbina, el extraño ausente frente al Chinandega la noche anterior, pese a ser el más jonronero y máximo empujador entre los Indios, reapareció en escena no propiamente en un acto de arrepentimiento del mánager y en el primer inning después del doble abridor disparado por Maykel Cáceres y dos outs realizados, adelantó al Bóer 1-0 con una línea hacia el rincón del jardín izquierdo, que le permitió extenderse a segunda base.

Creí que eso fue un lapsus de Luque, zurdo ganador de 5 juegos con 4.69 en efectividad a lo largo de 55 entradas, pero en el segundo episodio se hirió solo con un wild que dejó con vida a Mateo ponchado y un boleto al noveno hombre Darwin Sevilla. Hits consecutivos de Cáceres y Cabrera, agregaron dos carreras para establecer un temprano 3-0 en la pizarra a favor de la tribu. Casi logra otra carrera el Bóer, pero Cáceres se abrió tanto que antes de lanzarse hacia el plato, dio la impresión de querer meterse en el dogout del Oriental. El árbitro no titubeó al sentenciar el out, pero las repeticiones provocaron dudas.

Fatalidad de Luque

Omar confiaba en la restauración de Luque, pero esa fe fue acuchillada por la arremetida de los Indios en el cierre del cuarto, frenada en cinco carreras por el relevo de José Villegas. Hit corto de Mateo dentro del cuadro y otro a los bosques de Giménez colocaron hombres en las esquinas. Cohete de Javier Robles aumentó 4-0 la diferencia y base intencional a Cáceres, le permitió al Bóer ocupar todos los costales. Luque entregó boleto a Cabrera con conteo completo y de caballito, la ventaja se estiró 5-0. En ese momento, se agotó la tolerancia de Omar Cisneros y le quitó la bola.

Entró a las brasas Julio de Paula. Su pitcheo careció de secretos y fue golpeado por hits productivos de Vladimir Frías y Juan Carlos Urbina. Con los nervios alterados y sus esperanzas gimiendo, Omar se apuró llevándose a De Paula y llamando a José Villegas con dos circulando y un out. Ponche a Montes y dominio sobre Mateo cerraron el grifo con el marcador 8-0, no definitivo después de cuatro entradas, pero estimulante.

Aunque cabalgaba sobre seis ceros, el abridor de los Indios Fidencio Flores había mostrado pérdida de brillo en las dos últimas entradas, sobreviviendo a cuatro imparables con la ayuda de un doble play. No fue extraño verlo flaquear en el séptimo golpeando a Garth y siendo estremecido por hit de Estrada y doble impulsador de Walters. El mánager Padilla lo reemplazó con Jorge Bucardo, quien no pudo evitar fly de sacrificio de Renato y cohete de Ofilio, recortando la distancia 8-3. El problema se agigantó cuando se llenaron las bases de tiburones por el error de Sevilla dejando caer un elevado manso de Linares y Luis Terrero al bate. Frente a la gran opción, el batazo fue hacia el short y Everth Cabrera resolvió con seguridad para el tercer out.

El Bóer agregó una carrera en el séptimo para cerrar las cifras 9-3, mientras Everth ofrecía un gran fildeo sobre batazo de Renato en el fondo del noveno.