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En la temporada del 2012-2013, Yurendel De Caster actualizó una hazaña no vista desde 1977, cuando “El Tiburón” Ernesto López, agregó su nombre al de Pedro Selva, obteniendo una Triple Corona, máxima proeza ofensiva, el objetivo que persigue en este cierre por aire, mar y tierra, el artillero venezolano Wuilliam Vásquez, pilar del Rivas. Con dos partidos del calendario regular pendientes, y la posibilidad de un duelo extra computable, Vásquez con 399 puntos en bateo, araña la espalda del líder Maykel Cáceres del Bóer (400), sin perder de vista a Curt Smith (390) y al pinolero Ismael Munguía (388), ambos del Chinandega, en tanto en jonrones, su ventaja sobre Smith es de uno (11 por 10), mientras se ve inalcanzable en empujadas con 54, superando por 17 a Vladimir Frías.

A la orilla de la expectación que existe observando la lucha por la sobrevivencia entre Bóer y Oriental, y la batalla por el liderato entre Rivas y Chinandega, se encuentra el interés que provoca el esfuerzo de Vásquez por alcanzar la proeza que magnificó a Yurendel en el 2013, y la atracción de ver a un nicaragüense como el fogoso chavalo Munguía, metido en la pelea por el cetro de bateo, separado 12 puntos de Cáceres.

LA FURIA DE SELVA

Quien dejó huellas verdaderamente imborrables, fue Pedro Selva jugando para el Carazo. El temible bateador que fue un picador de piedras, obtuvo consecutivamente las Triples Coronas en los años 1971, 1972 y 1973, agregando su cuarta en 1975, y quedando a la orilla de otra, que hubiera sido su quinta, en 1976. Sus registros en bateo, impulsadas y jonrones, fueron los siguientes: 355, 49 y 16 en el 72; 348, 55 y 15 en el 73; 364, 50 y 16 en el 74; y 346, 84 y 28 en el 75. Un inagotable fabricante de ruido.

Lo de 1976, abrió espacio para encendidas discusiones. La Feniba reprogramó un juego pendiente entre el Chinandega de Pablo Juárez y el Carazo de Pedro Selva para dirimir el liderato de bateo y no negarle al “Bambino”, campeón jonronero con 25 y empujador con 76, la posibilidad de lograr una quinta Triple Corona.

Lamentablemente, el Chinandega no se presentó a jugar, y Selva se quedó con su carabina al hombro, sin poder hacer otro swing.

Seriamente lesionado en un grave incidente, no pudo jugar en la temporada de 1977, precisamente cuando estaba atravesando un momento estelar. Regresó violento en 1978 descargando 28 jonrones y remolcando 83 carreras, pero el bateador en erupción era Ernesto “El Tiburón”, quien el año anterior, todavía con nuestro beisbol dividido, había conquistado la Triple Corona con cifras solo posibles con su punch y el aluminio: 363 puntos, 41 jonrones y 111 remolques.

COMO SUDÓ YURENDEL

Aunque en la vieja profesional por aquí pasaron desforra pelotas como Marvin Throneberry, George Scott, “El Borrego” Álvarez, Felipe Montemayor, Lou Jackson y una serie de bateadores destructivos, ninguno fue capaz de ganar la Triple Corona. En el 2013, De Caster se coronó en bateo con récord de .416, superando ampliamente la cifra precedente de 387 puntos, estableció también marca en impulsadas con 56, pero sufrió en la pelea por el liderato de jonrones. Desde el 27 de diciembre estuvo estancado en 12 jonrones, un momento en que Flores tenía 8. En el juego final de la temporada, Flores llegó a empatar con su compañero de equipo disparando su vuelacercas número 12, pero De Caster respondió con su proyectil 13 recuperando el liderato, sólo para que Flores forzara otro empate jonroneando en el octavo.

Compartiendo uno de los lideratos, como tuvo que resignarse el formidable Cal Yastrzemski terminando abrazado en vuelacercas con Harmon Killebrew en 1967, De Caster logró convertirse en el primer ganador de las tres coronas en esta nueva Liga Profesional. Antes de iniciarse los juegos de hoy Bóer-Rivas y Oriental Tigres, la pregunta es: ¿Será posible otro final tan electrizante? Compren sus boletos amigos. Puede que valga la pena.