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¿Cómo se puede medir el sacrificio de un boxeador? No hay manera, como tampoco se puede hacerlo con las impresiones que provoca verlo atravesar ese esfuerzo. Finalmente, un exprimido Román “Chocolatito” González, registró 104.5 libras, sobreviviendo a una larga batalla.

“Es un trabajo, pero puedo manejarme en las 105 libras. Pienso seguir en ese peso mientras sienta que puedo hacerlo”, dijo antes de considerar que hoy podría subir en 120 libras, con todo su poderío disponible, buscando el nocaut.

Ocurre siempre que tienes un cinturón mundial en tu poder: tratas de estirar al máximo la capacidad de sacrificarte, en busca de no abandonarlo. Román habla de someterse a un régimen alimenticio súper estricto aún sin una pelea en las narices, pero como hemos dicho, cuando tienes 21 años en pleno desarrollo, es difícil.

Ese margen de tres libras que le facilita un salto a las 108 debe proporcionarle transitoriamente la tranquilidad deseada, pero como hoy hará su primera defensa en 105, se resiste, quizás pensando que es muy temprano para abdicar. Manejando su presente pensando en su futuro inmediato, Román ha tomado esa decisión que lo condena a seguir batallando con la aguja de la báscula. Según él, quien es el hombre metido en la olla de presión, vale la pena hacerlo.