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Es fácil pensar que los Tigres del Chinandega utilizaron su último juego en la temporada regular para ofrecer una impresionante demostración de furia fabricando nueve carreras en el cuarto inning, agregando otras dos en el quinto para distanciarse 11-0 y finalmente imponerse 15-0. Bueno, tratándose de atacar a los relevistas indios, no podemos tomar eso en serio. Los derrumbes de ese pitcheo supuestamente de sostenimiento, son incontables, y dolorosos, y el de anoche fue uno más. Lo sabe mejor que ustedes y yo, el mánager Juan Padilla, con permanente dolor de cabeza cada vez que debe hacer uso de su bullpen, tan habitualmente en ruinas, que parece parte de la estructura de ese estadio de casi 69 años, que está por jubilarse.

De cualquier manera, colocándonos de frente a la paliza que propinaron los rugidores, fue una arremetida destructiva esa del cuarto episodio, asegurando el boleto de la final, instalándose en palco con una hamaca, mientras Indios y Gigantes, se meten a las brasas en una semifinal de cinco juegos sálvese quien pueda, que se inicia mañana viernes después de la escogencia de refuerzos.

UN BRAZO POR INNING

Sorprendió Juan Padilla utilizando tres brazos diferentes en los tres primeros innings de solo ceros. Muy bien Rodney Rodríguez sacando tres outs seguidos, mejor todavía Fidencio Flores dominando a Smith, Yurendel y Marval, bateadores con mucha pólvora, y no desentonó Braulio Silva en el tercero pese a recibir el hit de César Díaz, el noveno hombre de los Tigres. Cuando esperábamos otro brazo, quizá Cruceta para verlo mejor después de su único trabajo hace unas noches, Padilla dejó a Silva en la colina y los rugidores mordieron su pitcheo en el inicio del cuarto con hits consecutivos de Montiel y Smith después del boleto a Jimmy. La ventaja de los Tigres 1-0, pareció preocupar a Padilla quien retiró a Silva, metiendo en la estufa a Norman López.

De inmediato, se produjo el hundimiento del Bóer, como despejando cualquier duda sobre la utilidad que podría proporcionar López en la semifinal. Chinandega desbordado, sin piedad, anotó cinco carreras antes del primer out, y continuó contra Jesús Garrido hasta redondear una ofensiva de nueve, que pese a lo temprano del juego, fue considerada irreversible, en vista de la conocida vulnerabilidad del bullpen indio. El agregado de dos carreras en el quinto con un gigantesco jonrón de Jesús López y tres en el séptimo, destacando el doble limpia bases de Leonel Ortiz, selló la pizarra 15-0, con olor a catástrofe.

RUIDO Y ATRAPADAS

Chinandega, que exhibiendo confianza aterrizó en el Estadio con una ruidosa banda musical y un abridor tan calificado como Raúl Ruiz, escapó a tres amenazas seguidas de la tribu en los primeros innings, y después, hizo añicos la intriga del duelo con los estragos provocados en el cuarto y en el quinto episodios. Por lo visto anoche durante esa estrepitosa derrota por 15-0, el Bóer va a necesitar más de dos refuerzos, y todos brazos, porque ha perdido juegos en los que ha marcado hasta 8 y 9 carreras. Entre los escombros, hay que recordar la formidable atrapada de Arnol Rizo en el primer inning, sobre un batazo de Jimmy a las profundidades del jardín central. Por cerrar el juego, Ismael Munguía de los Tigres ofreció algo parecido. Dos chavalos de guantes brillantes.